Un habitante de la fábrica URSSA de Gasteiz, dos días antes del ataque: “La policía nos dijo: id a Errekaleor”

El testimonio, recogido bajo anonimato por Hala Bedi y Arabako Alea, reconstruye la redada policial en la nave de Adurtza la madrugada del 10 al 11 de mayo y refuerza la versión que sostiene Errekaleor Auzo Askea sobre el papel de la Ertzaintza en la agresión del 13 de mayo. Más de cuarenta colectivos han convocado este lunes una concentración en la plaza de los Fueros.
25 may 2026 09:00 | Actualizado: 25 may 2026 12:10

Un habitante de la fábrica abandonada de URSSA, en el barrio gasteiztarra de Adurtza, ha denunciado mediante un testimonio anónimo recogido por Hala Bedi y Arabako Alea que la Ertzaintza irrumpió en la nave la madrugada del 10 al 11 de mayo, sacó de la cama a sus más de cien habitantes, y los grabó uno a uno con un teléfono móvil. Según afirma, al día siguiente los propios agentes les indicaron que se trasladaran a Errekaleor, dos días antes del ataque que dejó a una vecina del barrio autogestionado ingresada con fracturas en el cráneo, en la mandíbula y en un brazo.

El relato sale a la luz coincidiendo con la concentración convocada este lunes en la plaza de los Fueros, suscrita por más de cuarenta colectivos gasteiztarras. Refuerza la versión que Errekaleor Auzo Askea sostiene desde hace dos semanas: que el ataque del 13 de mayo no fue un conflicto vecinal espontáneo, sino el desenlace de una operación que arranca, según el barrio, en la propia Ertzaintza.

Una redada de madrugada, con cizallas y porras

El testigo, que pide reservar su identidad por miedo a represalias, sitúa la entrada de la Ertzaintza en URSSA sobre las tres de la madrugada, con cizallas y porras, y con agentes uniformados y de paisano. Sostiene que los habitantes de la nave —que cifra en más de un centenar— fueron sacados de la cama, obligados a formar una fila y clasificados con dos colores: verde para quienes no tenían antecedentes penales y naranja para quienes sí los tenían. A continuación, asegura, fueron grabados uno a uno con un teléfono móvil mientras los alumbraban con una linterna.

Denuncia, además, que se les impuso “con fuerza” hablar únicamente en castellano, pese a que parte de los presentes no maneja ese idioma y no pudo comunicarse durante el dispositivo. El miedo, dice, marcó esa noche, porque él y sus compañeros pensaban que serían deportados inmediatamente a su país de origen.

El vecino de la fábrica cercana a Errekaleor, donde sobreviven cerca de cien personas, denuncia que los propios agentes  cortaron los suministros tiempo atrás. Llevamos “mucho tiempo sin luz ni agua”.

En su testimonio, el vecino describe las condiciones materiales en las que sobreviven cerca de cien personas en URSSA, una nave industrial abandonada en el sur de Gasteiz. La fábrica no tiene luz, ni agua corriente, ni baños, después de que, según relata, fueran los propios agentes quienes cortaron los suministros tiempo atrás. Llevamos “mucho tiempo sin nada”, afirma.

Contra la exclusión social que está detrás de la intervención de la policía, la fuente reclama lo que considera mínimos básicos: “una habitación con luz, con agua, con todos los derechos para que una persona pueda vivir”. Y rechaza también la criminalización a la que dice sentirse sometido junto al resto de habitantes de la fábrica: “Somos personas, no animales, y tenemos derecho para vivir. También nosotros buscamos aquí la paz, no buscamos pelea, solo paz”. La presencia policial, sostiene, es constante: “Siempre, siempre a la noche”.

El testigo afirma que la Ertzaintza regresó a la fábrica con un despliegue más reducido y comunicó a los habitantes que no les quedaba mucho tiempo para permanecer allí. “Vas al río, Errekaleor se llama. Ahí hay muchas habitaciones ocupadas. Vosotros podéis buscar ahí para asentaros mejor”.

La parte de la declaración con mayores implicaciones políticas para el consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, se refiere al día siguiente al operativo. El testigo afirma que la Ertzaintza regresó a la fábrica con un despliegue más reducido y comunicó a los habitantes que no les quedaba mucho tiempo para permanecer allí. Y reproduce las palabras que pronunciaron los agentes: “Vas al río, Errekaleor se llama. Ahí hay muchas habitaciones ocupadas”. También cuenta que les recomendaron ir allí para “asentaros mejor” porque no podían estar en la fábrica durante “más tiempo”. Otros habitantes han añadido, según Hala Bedi y Arabako Alea, que los agentes llegaron a facilitarles la dirección concreta del barrio okupado.

El testigo, que se distancia expresamente del ataque, describe así el estado de quienes se trasladaron a Errekaleor: “Tienen mucho miedo por lo que pasó la noche de antes. No lo piensan bien y se organizan para ir a Errekaleor”. El desenlace es conocido. La madrugada del 13 de mayo, una quincena de personas alojadas en URSSA irrumpió en Errekaleor armada con palos, hierros y piedras. La agresión dejó a una vecina ingresada y obligó a una intervención quirúrgica por fracturas en el cráneo, en la mandíbula y en un brazo.

La versión del barrio: un dispositivo policial que se retira veinte minutos antes

Errekaleor Auzo Askea sostiene desde el primer momento que el ataque fue “promovido, articulado y ayudado” por la Ertzaintza. En la entrevista publicada por Hordago el pasado 19 de mayo, dos voces del barrio, Itxaso y Peter, aportaron elementos adicionales: la presencia de un alto cargo policial el miércoles por la tarde forzando, según relataron, un allanamiento de morada en una vivienda ya habitada; y la desaparición del dispositivo de vigilancia que cubría la entrada al barrio veinte minutos antes del ataque nocturno. El barrio asegura disponer de imágenes grabadas para una posible denuncia judicial.

A los hechos del 13 de mayo se suma otro incidente del fin de semana anterior, en la calle Kutxi de Gasteiz: según informó Argia, un agente de paisano llegó a encañonar a un ciudadano con un arma de fuego, y varios testigos fueron amenazados por la policía. Errekaleor enmarca el conjunto como un patrón, no como episodios aislados.

El relato se inscribe en la visita de Vox a Errekaleor bajo un fuerte dispositivo. Llegó escoltada por la Ertzaintza, con agentes de paisano y cuatro furgonetas estacionadas en las inmediaciones.

El relato se inscribe en una secuencia que el barrio sitúa el 29 de abril, cuando Vox visitó Errekaleor bajo un fuerte dispositivo policial. La formación ultraderechista llegó escoltada por la Ertzaintza, con agentes de paisano y cuatro furgonetas estacionadas en las inmediaciones. Sin que hubiera convocatoria pública previa, según el barrio, la policía sabía que venían. Vox difundió después un videorreportaje que oponía “okupas nacionales” frente a “inmigrantes”, marco que Errekaleor sostiene que la propia Ertzaintza ha hecho suyo y aplica en sus dispositivos.

El barrio vincula también la deriva del cuerpo policial con las recientes elecciones sindicales en la Ertzaintza, en las que se impuso un sindicato cercano a la extrema derecha. Estas denuncias coinciden con un periodo en el que se han documentado distintos incidentes violentas por parte de los cuerpos policiales del Estado.

La muerte de Eneko Valdés en Astigarraga tras una intervención de la brigada Bizkor; el ingreso en la UCI de Amaia Zabarte por una hemorragia cerebral provocada por el impacto de un foam junto al estadio de Anoeta; la pérdida de un testículo de Iker Arana durante el desalojo del gaztetxe de Errekalde; la fractura de mandíbula de Aritz Ibarra por un foam disparado a corta distancia en Gasteiz, en una carga policial que protegía un acto de Falange; o las secuelas graves de Karen Daniela Agredo tras una detención en Donostia que el propio Zupiria admitió que debió haberse gestionado de otra forma. A esa lista se sumó este mismo sábado la carga policial en el aeropuerto de Loiu contra los integrantes vascos de la Global Sumud Flotilla recién deportados de Israel, que se saldó con seis detenidos y varios contusionados. 

Más de cuarenta colectivos han convocado una concentración en la plaza de los Fueros. El llamamiento acusa a la policía y a las instituciones de asimilar el “discurso de la extrema derecha”. “¡Frente al fascismo, ni un paso atrás!”.

Más de cuarenta colectivos —entre ellos Gasteiz Antirrazista, Derecho a techo, Errekaleor Bizirik, Askapena, Ernai, ESK, la Asamblea contra el Racismo de Gasteiz y el Gaztetxea— han convocado este lunes 25 de mayo, a las 19:00, una concentración en la plaza de los Fueros. El llamamiento acusa a la policía y a las instituciones de asimilar el “discurso fascista de la extrema derecha” y reivindica el refuerzo de las redes vecinales como respuesta a las agresiones de las últimas semanas. “¡Frente al fascismo, ni un paso atrás!”, cierra el manifiesto.

Zupiria y Etxebarria, sin pronunciarse sobre el testimonio

El consejero de Seguridad del Gobierno Vasco, Bingen Zupiria, calificó las acusaciones de Errekaleor de “inaceptables” en los días posteriores al ataque, y afirmó que el cometido de la Ertzaintza es “garantizar la seguridad y la integridad de personas y bienes”. La alcaldesa de Gasteiz, Maider Etxebarria, habló de “okupas clasistas” en relación con el barrio autogestionado. Los dos cargos deberán responder al testimonio difundido desde URSSA, que sitúa directamente a la Ertzaintza en el origen de los hechos del 13 de mayo.

Errekaleor ha replicado que la responsabilidad última de la actuación de la policía autonómica recae en el PNV, formación que dirige el Departamento de Seguridad. Y ha cuestionado el discurso institucional sobre la ocupación: la respuesta, sostiene, no puede ser criminalizar a quienes habitan viviendas vacías mientras “centenares de personas” siguen en situación de calle en la capital alavesa.

Errekaleor ha replicado que la responsabilidad última de la actuación de la policía autonómica recae en el PNV, formación que dirige el Departamento de Seguridad y ha cuestionado el discurso institucional sobre la ocupación

Errekaleor Bizirik se constituyó en 2013, cuando un grupo de estudiantes de la EHU ocupó los primeros bloques de esta antigua barriada obrera de la periferia sur de Gasteiz, construida en los años cincuenta para alojar a la mano de obra inmigrante de la expansión industrial franquista y abandonada décadas después por la administración. Hoy es la mayor experiencia de autogestión del Estado, con más de un centenar de habitantes, huerta ecológica, panadería, espacio cultural y red energética propia, construida tras el corte de luz que ejecutaron Iberdrola y el Gobierno Vasco en mayo de 2017, cuyo noveno aniversario se cumplió la pasada semana.

La fábrica de URSSA, situada a escasa distancia, encarna la otra cara de la crisis habitacional de Gasteiz. Más de cien personas pernoctan allí sin agua ni luz —Errekaleor eleva la cifra a entre 150 y 200; las autoridades la rebajan a unas cincuenta—, en una nave industrial abandonada donde, según el testimonio, las redadas nocturnas se suceden con regularidad. “Aquí en Gasteiz no somos todos personas”, lamenta el habitante de URSSA al cierre de su declaración.

Okupación
Vecinas de Errekaleor: “Nos quieren dividir y enfrentar a los de abajo contra los de abajo”
Itxaso y Peter de Errekaleor Auzo Askea reconstruyen el ataque que dejó a una vecina con fracturas craneales y denuncian que fue “promovido, articulado y ayudado” por la Ertzaintza, en una estrategia compartida con Vox para minar la vida del barrio.
Ertzaintza
La Ertzaintza despliega un dispositivo policial en Errekaleor e identifica a decenas de vecinos
El barrio autogestionado de Gasteiz denuncia que la policía utilizó a personas sin hogar como pretexto para rodear el barrio y registrar una vivienda sin orden judicial.
Ertzaintza
Una vecina de Errekaleor, ingresada con fracturas tras un ataque del que culpan a la Ertzaintza
Errekaleor Auzo Askea sostiene en un segundo comunicado que la agresión sufrida la madrugada del jueves, perpetrada con palos, hierros y piedras por una quincena de personas alojadas en la antigua fábrica de URSSA, fue “promovida” por la policía.
Ertzaintza
Seis detenidos y cargas de la Ertzaintza en Loiu tras el regreso de los activistas de la Flotilla
Agentes de la Ertzaintza cargaron con porras contra miembros de la Global Sumud Flotilla y personas que habían acudido a recibirles en el aeropuerto de Bilbao.
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