Crónica de una resistencia: El Realejo en Granada se levanta, con mucho arte, contra la turistificación

Vecinos y vecinas del histórico barrio granadino convierten las calles en un escenario de denuncia para señalar los efectos de la presión turística sobre la vivienda, los servicios públicos y la vida comunitaria
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Inauguración de la 'Avenida de la Especulación' en la calle Molinos por el laboratorio de teatro 'Gato gordo' en el Anti Tour. Jaime Cinca
31 may 2026 06:30 | Actualizado: 31 may 2026 09:55

El sonido de las ruedas de una maleta arrastrándose sobre el empedrado se ha convertido en una de las bandas sonoras más reconocibles de los centros históricos en nuestro país, también en Granada. En el Realejo, antiguo barrio judío de Granada, o Garnata al-Yahud (Granada de los judíos), tal como se llamaba en la época musulmana, ese ruido ya no evoca únicamente la llegada de visitantes. Este sábado, 30 de mayo, se transformó en símbolo de una protesta vecinal que denuncia cómo el turismo masivo está alterando la vida cotidiana del barrio.

La asociación Por un Realejo Habitable y el colectivo teatral Gato Gordo celebraron una nueva edición del ANTI TOUR, una visita guiada alternativa que mezcla performance, humor, crítica social y participación ciudadana para visibilizar las consecuencias de la turistificación en el barrio.

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El Anti tour denunció, a través del teatro, la normativa que restringe cada día más actividades ciudadanas en la vía pública. Jaime Cinca

Desde el año 2024, la asociación de vecinos y vecinas Por un Realejo Habitable cuenta con un grupo de trabajo para tratar el tema de la vivienda en el barrio y analizar la presión turística que sufre la zona. Tras la ironía y el componente festivo de la iniciativa participativa existe también un importante trabajo de investigación vecinal. El colectivo realiza un mapeo de alojamientos turísticos mediante trabajo de campo, identificando cajetines de llaves, placas y otros elementos visibles en el espacio urbano.

Según sus cálculos, en el barrio podrían existir cerca de un millar de alojamientos turísticos. Además, aseguran haber localizado alrededor de 250 inmuebles de este tipo, de los cuales aproximadamente 150 no figuraban en los registros oficiales cuando realizaron el estudio.

Para el movimiento vecinal, estos datos ayudan a explicar por qué el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones del barrio. Recuerdan que hace apenas una década era posible alquilar una vivienda de tres dormitorios por unos 500 euros, mientras que actualmente esa cantidad apenas permite acceder a pequeños estudios.Según sus datos recopilados, el Realejo ha perdido alrededor del 42% de su población desde 2012, un descenso que sus integrantes relacionan directamente con el aumento de los alojamientos turísticos y el encarecimiento de la vivienda.

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Performance de 'Gato gordo' en una inmobiliaria. Realejo, Granada. Jaime Cinca

Eva, integrante de Por un Realejo Habitable, resume el espíritu del Anti Tour como una forma de hacer accesible una reflexión política compleja. “A través del juego, el teatro y la participación, tomamos una pildorita de azúcar para contrarrestar la sensación amarga de los datos que significan que nuestros vecinos y vecinas son expulsados del barrio a diario”, señala al explicar la propuesta que utiliza el humor para hablar de vivienda, espacio público y derecho a la ciudad.

Un barrio que pierde espacio para quienes lo habitan

La ruta arrancó en la Plaza Carlos Cano y no es baladí. Allí, la organización denunció la progresiva ocupación del espacio público por las terrazas y la desaparición de elementos de uso vecinal sustituidos por infraestructuras orientadas al consumo. La Plaza de Carlos Cano simboliza lo que está ocurriendo en muchos otros puntos de Granada y de muchas ciudades en nuestro país. Lo que antes era un espacio de encuentro con bancos, ahora está “invadido por las terrazas”, dificultando incluso el tránsito de personas con movilidad reducida. Eva denuncia que se eliminan bancos para que las personas sin hogar no sean visibles para el turista y para que las vecinas no tengan donde sentarse sin consumir.

La movilidad también ha estado bajo el foco: de las tres líneas de autobús que atraviesan el barrio, dos están enfocadas exclusivamente a subir al monumento clave de la ciudad: la Alhambra, la que queda llega también hasta el cementerio de San José. “Una persona mayor que se rompa una pierna no puede ir al hospital en transporte público, pero tranquilas que puede subir a la taquilla de la Alhambra cuando los autobuses no están llenos de turistas”, lamenta Eva. 

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La asociación 'Por un Realejo habitable' ofrece datos sobre la turistificación del barrio recabados por el grupo de trabajo de vivienda. Jaime Cinca

A medida que avanzaba el recorrido, cada parada se convertía en una explicación sobre distintos mecanismos de la especulación inmobiliaria: En la calle Cocheras de San Matías se denunció la concentración de alojamientos turísticos en manos de grandes propietarios. En Plaza Fortuny, las asociaciones cuestionaron la eficacia de la normativa vigente para frenar la expansión de estos alojamientos. Explicaron que aunque parezca que los apartamentos turísticos están regulados, la realidad es que la norma “sólo enmascara el problema”, ya que permite que edificios completos queden en manos de “grandes rentistas y fondos buitres” si tienen tres o más viviendas.

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La calle Molinos en el Realejo, Granada, se convirtió por unas horas en la Avenida de la Especulación señalando el problema de acceso a la vivienda que denuncian vecinos y vecinas. Jaime Cinca

La calle Molinos fue rebautizada de manera simbólica como “Avenida de la Especulación”. Allí, los participantes señalaron casos en los que viviendas rehabilitadas terminan incorporándose al mercado turístico o a precios inaccesibles para la población residente. 

Maletas como símbolo de protesta

Decenas de personas participaron en una peculiar procesión de maletas de ruedas cuyo estruendo resonó entre las calles del barrio. Uno de los momentos más llamativos tuvo lugar en el Campo del Príncipe. La acción, concebida como una performance colectiva, convertía ese ruido cotidiano en una metáfora de la transformación urbana. Un estruendo que compone el “nuevo folklore del Realejo” que se postula, según las entidades, para ser declarado “Patrimonio insufrible de la Humanidad”. También señalaron la normativa que va coartando la vida vecinal en el espacio público, como los maceteros recientemente situados en un espacio utilizado habitualmente por niños y niñas como espacio de juego.

La invitación a acudir con cámaras de fotos, atuendos de despedida de soltera o maletas formaba parte de una estrategia de parodia destinada a cuestionar algunos comportamientos asociados al turismo masivo y a reflexionar sobre sus efectos en la convivencia.

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El Anti tour en la calle Pavaneras, otra vía del Realejo, Granada, afectada por la gentrificación de la ciudad. Jaime Cinca

El teatro como herramienta política

El colectivo Gato Gordo, un laboratorio teatral con 12 años de trayectoria, es la otra mitad fundamental de este evento. Para ellas, el rentismo no es únicamente una estadística, es una herida abierta: “Nos quitaron la casa para ponerle una cadena, diciéndonos bien claro que iban a ser apartamentos turísticos”, denuncia Lucía Espejo García, parte del colectivo. Tras ser expulsadas de su sede mítica en la Cuesta del Realejo, que funcionaba como un “espacio mágico, laboratorio de experimentación” de encuentro cultural, artístico y humano, pasaron al ‘underground’; “nos preocupábamos cada mes de invitar al vecindario para que la gente del barrio disfrutara de las cosas que pasaban en el barrio; nuestra casa era un lugar de encuentro” recuerda Lucía orgullosa.

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Performance de el 'Gato gordo' en la puerta de lo que fue su casa en la Cuesta del Realejo, Granada,ahora en obras para albergar apartamentos turísticos. Jaime Cinca

La actriz activista define la intervención del colectivo como “arte situado”: piezas efímeras creadas específicamente para un lugar y un momento concreto, un “costumbrismo mágico andaluz” como herramienta política para conectar con las emociones del vecindario. “Hacer teatro en la puerta de la casa de la que nos echaron y que hoy está en obras para esos apartamentos destinados al turismo ha sido uno de los momentos más emocionantes”, confiesa Lucía.

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El laboratorio artístico 'Gato Gordo' performando sobre turismo masivo en el Campo del Príncipe del Realejo, Granada. Jaime Cinca

Durante el recorrido, las artistas transformaron elementos cotidianos asociados a la turistificación en supuestos atractivos monumentales. Los asistentes eran invitados a fotografiar cajetines de llaves como si fueran hitos patrimoniales o a hacerse selfies frente a papeleras desbordadas, una forma de señalar las contradicciones del modelo turístico actual.

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El Anti tour de 'Por un Realejo Habitable' trata el problema de la turistificación en clave irónica señalando elementos de turismo masivo que "se niegan a normalizar" Jaime Cinca

Esta colaboración entre activismo y arte busca consolidar un Realejo organizado contra la especulación urbanística. Como dice Lucía, se trata de poner la semilla de la convicción: “Gato Gordo no es un accesorio, es parte fundamental de la vida del barrio que se resiste a desaparecer”. Sin embargo, reconoce, “la familia escénica se desintegra por innumerables motivos, parece parte de la idiosincrasia de Granada que la gente esté aquí un tiempo, se sienta como en casa y luego tienen que hacer la maleta e irse”.

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La performance de el 'Gato gordo' incluyó críticas a la presión vecinal causada en zonas tensionadas por nómadas digitales y despedidas de soltero Jaime Cinca

Defender el derecho a vivir en el barrio

Las reivindicaciones también alcanzan a los servicios públicos. Los colectivos denuncian que buena parte de las infraestructuras urbanas y del transporte se diseñan pensando en los visitantes antes que en las necesidades de quienes residen en el barrio. 

La jornada concluyó con un llamamiento a la organización vecinal y a la movilización por el derecho a la vivienda. Porque, para quienes organizaron y participaron en este singular recorrido, la turistificación no es únicamente un debate urbanístico o económico; es una cuestión que afecta a la identidad misma del Realejo y a la supervivencia de las redes comunitarias que históricamente han dado vida al barrio. Exigen medidas reales y permanentes que lo regulen. Como recuerdan desde el movimiento vecinal, “Cuando desaparecen las personas que habitan un lugar, no solo se vacían las casas: también se pierde aquello que hace barrio”.

Ecofeminismo
Turistificación en clave ecofeminista
Con la llegada de los calores, a la mayoría nos entran ganas de “salir de casa”. ¿Cómo afecta el turismo capitalista al imaginario de las vacaciones?¿Y a los territorios?
Opinión
¿Por qué lo llaman ‘turismofobia’ cuando quieren decir defensa de los derechos de los ciudadanos?
Mi Compostela ya no es mi Compostela. Ya no sé dónde quedar con mis amigos porque mis bares favoritos ya no están. Me han cambiado los estancos y los cajeros de sitio y casi todos los locales de la zona vieja son ahora tiendas de recuerdos.
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