Francisco Vaquero: “Si el mundo rural muere, lo urbano también lo hará"

¿Por qué arden los montes? Hablamos con Metáfora Visual sobre 'Ladrones de fuego', un documental contra el abandono político del medio rural.
Francisco José Vaquero Robustillo
Francisco José Vaquero Robustillo, director y fundador de Metáfora Visual.

Metáfora Visual es una productora independiente extremeña que celebra su décimo aniversario consolidada como un referente del cine documental enfocado en el mundo rural y la defensa del territorio. Tras años dedicados a la publicidad y vídeos institucionales, en marzo de 2022 finalizaron la producción de su primer largometraje documental, Ganado o desierto. Seguidamente, entre 2022 y 2024 produjeron su segundo trabajo, Vidas irrenovables, a la que siguió, entre 2025 y 2026, su tercer largometraje, Ladrones de fuego, compaginado con la creación de los cortometrajes documentales Salvar la Vega Mestanza y Doñana (de Jardín a Leñerío). En la actualidad, el equipo mantiene su apuesta por el formato largo y se encuentra inmerso en la producción de su cuarto largometraje documental, que abordará la problemática del biometano en el territorio. Hablamos con el fundador y director de la productora audiovisual, Francisco José Vaquero Robustillo.

Este es tu tercer largometraje documental con Metáfora Visual, tras “Ganado o Desierto” y “Vidas Irrenovables”. ¿Cómo ha evolucionado vuestra forma de rodar y enfrentaros a la producción de cine independiente desde que fundasteis la productora en 2013?

Pues la evolución en la manera de rodar y enfrentarnos a esta forma de hacer cine de forma independiente y auto-financiada ha sido un proceso muy enriquecedor a la vez que laborioso. Enriquecedor porque hemos ido estableciendo una manera de conversar con los protagonistas, con las personas en las que tratamos de crear un clima de máxima confianza, donde se olviden de que las cámaras están presentes para que ellos puedan sentirse con la familiaridad de abrirse y narrar sus experiencias de forma más natural. Al ser personas que no están acostumbradas a trabajar con una cámara delante nos hemos dado cuenta que conseguir ese ambiente es fundamental para que hablen desde el corazón y así las personas que vayan a ver las películas empaticen con mayor fuerza con la realidad que les estamos mostrando.

En segundo lugar, laborioso porque hacer cine de forma auto- financiada es muy complicado y necesitas establecer una metodología en la que reduzcas los gastos al mínimo, pero tratando de que la calidad de la producción no se vea mermada. Son ya tres películas y la necesidad e ilusión de hacer las cosas de forma independiente y en total libertad agudiza el ingenio y somos capaces de ir reduciendo gastos a medida que aumentamos el retorno económico llegando a más pueblos, a más ciudad y en definitiva a más público. También es cierto que a medida que va pasando el tiempo vamos conociendo y estableciendo un vínculo con el público que cuando estrenamos una nueva película son ellos la que nos la demandan. Eso se consigue haciendo muchos kilómetros, yendo a la gran mayoría de las presentaciones de las películas, haciendo coloquios con los espectadores y disfrutando de la experiencia que todo esto supone.

Recabar y vertebrar 39 testimonios de distintas comunidades autónomas arrasadas por los incendios de 2025 debe haber supuesto un gran desafío logístico y narrativo. ¿Cómo fue el proceso de localizar y seleccionar a estas personas para que todas las voces encajaran en los 86 minutos de metraje?

“Ladrones de Fuego” es una película que surge de forma inesperada y espontánea. El pasado verano estábamos preparando un guion para producir nuestra tercera película documental sobre la problemática de la invasión de plantas de Biogás que están proyectando por gran parte de los territorios de España (la cual estamos hemos retomado ahora y estamos en proceso de rodaje). Era sobre mediados de agosto y estábamos en el País Vasco y en el oeste de la península ibérica se estaban calcinando miles de hectáreas. El humo llegaba hasta la zona donde estábamos y no era posible divisar ni un paisaje debido a esta nube de humo. Justo esos días empezaron a llamarnos personas conocidas de Palencia, León, Galicia… que ya conocían nuestros trabajos anteriores y pidiéndonos que fuéramos a filmar lo que estaba sucediendo porque era un despropósito.

Justo esos días empezaron a llamarnos personas conocidas de Palencia, León, Galicia… que ya conocían nuestros trabajos anteriores y pidiéndonos que fuéramos a filmar lo que estaba sucediendo porque era un despropósito

Nos pareció buena idea, pero era muy precipitado porque la preparación de una película conlleva un trabajo de estudio y guion que no se hace de la noche a la mañana. Al volver para casa sobre el 20 de agosto nos encontramos con el mayor incendio que se produjo en Extremadura, en el valle de Ambroz y el verlo en directo es muy diferente a que te lo cuenten o verlo en televisión. Nos impactó mucho. Al llegar a nuestro pueblo estuvimos dándole vueltas y en unos días cogimos todo el equipo de cámaras, cargamos la furgoneta y nos fuimos a entrevistar a las personas que habían contactado con nosotros para ver qué se podía hacer con el material que registráramos. Unos nos fueron pasando a otros y así sucesivamente durante todo el mes de septiembre hasta que nos volvimos para casa con más de 50 testimonios de personas afectadas y bomberos forestales. El material era de un valor incalculable por lo que decidimos producir la película.

Empezamos la casa por el tejado y a desarrollar el guion en montaje. A medida que íbamos montando empezamos a estudiar y a investigar sobre este tema más en profundidad. Cuando el proceso iba cogiendo forma y nuestros conocimientos sobre el problema se enriquecían, decidimos grabar a personas que están relacionadas con el mundo de la biología, los montes, el campo y que después de nuestra investigación considerábamos que sus propuestas eran muy relevantes en cuanto a lo que está sucediendo en nuestros campos, en nuestros montes y en definitiva en nuestros paisajes. Decidimos que la película no solamente trataría de incendios sino también de propuestas de gestión respetuosas con los ecosistemas y con las personas que viven en los entornos rurales. En cuanto al proceso de encajar tantos testimonios, bueno, al igual que las anteriores películas, esta es coral y es una forma o un estilo que ya tenemos muy trabajado, básicamente lo conseguimos teniendo claro lo que queremos contar y dedicar muchas horas visualizando el material filmado para poder decidir qué testimonios son los que tienen más fuerza y luego dedicar muchas horas de trabajo a Montaje que es donde en definitiva se materializa el guion y el ritmo.

El título de la película parte de una metáfora mitológica sobre Prometeo. Si hoy el fuego ha sido robado al mundo rural, ¿quiénes son exactamente esos “ladrones” a los que señaláis?

Esta es una pregunta que debe responder el público cuando vea la película. El título lo elegimos después de darle muchas vueltas porque es un título ambiguo que deja que cada persona reflexiones sobre ello. Pensamos que había que darle al público la opción de reflexionar y que cada uno saque sus propias conclusiones. Al ver el título seguramente cada persona se haga una idea de los que son para ellos los “Ladrones de Fuego” y es posible que al terminar su visionado o bien sigan pensando lo mismo o les cambie la idea. Para cada uno de los miembros del equipo de producción es algo diferente, aunque en ciertos aspectos coincidimos.

El título lo elegimos después de darle muchas vueltas porque es un título ambiguo que deja que cada persona reflexiones sobre ello. Pensamos que había que darle al público la opción de reflexionar y que cada uno saque sus propias conclusiones

Para unos pueden ser los Bomberos forestales que roban el fuego para que no devore nuestras casas y paisajes. Para otros puede ser los que se lucran de esta desgracia. Para otros los que con sus políticas han abandonado el mundo rural a su suerte y el fuego los devora junto a otros proyectos invasivos como los eólicos o fotovoltaicos…. Todas las ideas son válidas y todas ellas y muchas más se tratan en la película. Esta es una de las cuestiones que tratamos en los coloquios que hacemos al terminar la película y donde el público hace unas aportaciones magníficas.

El documental defiende que el fuego fue durante miles de años una herramienta para cuidar los montes y proteger los pueblos. ¿Por qué crees que hoy en día la sociedad ha pasado a percibirlo casi exclusivamente como una amenaza letal?

El fuego, al igual que la tierra, el agua o el viento no deja de ser un elemento más de la naturaleza gracias al cual la sociedad se ha podido desarrollar y llegar hasta nuestros días. Sin agua no podríamos vivir, pero sin fuego tampoco. El fuego ha sido domado y dominado por el hombre desde la prehistoria. Los paisajes que tenemos hoy día han sido creados por el hombre en mayor o menor medida gracias al fuego, comemos gracias al fuego, la cultura se originó en las cuevas gracias al fuego, nos calentamos gracias al fuego, el desarrollo tecnológico desde la producción de las primeras herramientas ha sido gracias al fuego.

Desde hace unas décadas el fuego se ha prohibido, se ha demonizado y lo que era un recurso o una herramienta de creación se ha convertido en algo devastador y temible. Si no somos capaces de gestionar y manejar ese fuego, la naturaleza lo hace de forma espontánea y cuando esto sucede, la naturaleza no tiene piedad. El problema no es el fuego, como el problema en el caso de las energías fotovoltaicas y eólicas no son las turbinas eólicas o las placas, o en el caso del ganado los animales, el problema es la gestión que se hace de los recursos. Por todo ello se ha convertido en una amenaza en vez de un recurso o un elemento fundamental para la vida.

Denunciáis abiertamente las trabas burocráticas y el abandono institucional del medio rural. ¿Qué políticas o prohibiciones concretas consideráis que han llevado a los montes a arder con una magnitud sin precedentes?

Como nos comentaba Don Javier Castroviejo (Biólogo y Ex-director de la Reserva Biológica de Doñana) en un coloquio de los que hacemos al terminar las proyecciones, el monte, el campo, los ecosistemas, son algo muy complejo y al igual que el ser humano necesita para su cuidado de múltiples disciplinas para su cuidado. Pues con los ecosistemas sucede lo mismo. Es algo tan complejo que necesitaría de la labor y cohesión de muchas disciplinas y sobre todo de la experiencia milenaria de las personas que viven, trabajan y aman sus campos.

Es algo tan complejo que necesitaría de la labor y cohesión de muchas disciplinas y sobre todo de la experiencia milenaria de las personas que viven, trabajan y aman sus campos

Es decir, se necesitarían: Geógrafos, Biólogos, Geólogos, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros de Montes… y que estos especialistas fueran personas que estuvieran ligadas fuertemente a los territorios, que conocieran los territorios en primera persona, que los hayan observado y que hayan hecho trabajo de campo a lo largo de mucho tiempo. También por supuesto habría que contar con Ganaderos, Pastores, Agricultores y Hortelanos y de muy diferentes zonas porque cada territorio es diferente, cada ecosistema es diferente por muchos factores y no se puede legislar de forma conjunta y menos sin ni siquiera haber pisado un campo, haber observado el comportamiento de la naturaleza. Esto no puede ser más, que tengamos personas que hacen leyes sobre los ecosistemas y que no los hayan pisado. Saber se sabe lo que hay que hacer, hay expertos en todas las materias con un conocimiento increíble que estarían encantados de colaborar y participar en esto, pero la política mira para otro lado.

Sostenéis una tesis central muy contundente: “los incendios se apagan en invierno”. ¿En qué consiste exactamente esa gestión continua del territorio que reclamáis?

La película propone algo muy simple. Gestión forestal de forma tradicional o mejor dicho, cuidado de nuestros ecosistemas de manera que el hombre se aproveche de los recursos que la naturaleza nos proporciona de manera que sepa entender los ciclos de fauna y flora para que el proceso de regeneración y aprovechamiento sea infinito.

Introducir ganado de forma consciente y bien gestionada en los territorios. Y esta es una cuestión muy importante y delicada que no hemos podido tratar de forma muy amplia en la película porque da para otra, pero cada territorio, cada lugar, cada ecosistema necesita de un ganado diferente y una forma de gestionar diferente. El tema es muy amplio y complejo. Apostar por un fomento de la vida en los pueblos y que esa vida esté relacionada con los territorios. Que se apueste desde las administraciones por ello, que den facilidades. La película no propone nada descabellado, propone lo que se sabe, pero si algo hemos aprendido en nuestra anterior película “Vidas irrenovables” es que el gobierno central y el de las administraciones autonómicas han vendido el país a las corporaciones multinacionales y fondos de inversión extranjeros por lo que esto es pedir peras al olmo. Por tanto, debemos hacerlo desde abajo las personas de los pueblos.

El documental ahonda en quienes más pierden con las llamas: los habitantes del territorio, que a menudo son los primeros en hacerles frente. ¿Qué nos estamos perdiendo desde las ciudades sobre el drama humano que viven estos agricultores y ganaderos?

¿Eres capaz de imaginar qué de un día para otro no tengas casa? ¿Que tu negocio o forma de vida se vea reducida a cenizas en minutos? ¿Que tu entorno pase de ser un ecosistema idílico de decenas de colores a un infierno de escala de grises? ¿Que tu vecino que salió a defender su pueblo al día siguiente lo estás acompañando hacia el cementerio dos descansará eternamente? ¿eres capaz de imaginar eso? Pues eso es lo que sucede verano tras verano, eso es lo que os estáis perdiendo y os necesitamos.

En el documental participan también bomberos, ingenieros forestales y biólogos. ¿Existe hoy en día un consenso real entre el mundo académico, los equipos de extinción y los habitantes rurales sobre cómo gestionar el territorio?

El consenso es algo que solo se puede dar en política, desde mi punto de vista. Esto conlleva, como comentaba antes, sentar a muchas personas que tienen un gran conocimiento y que entre todas decidan lo que hay que hacer en cada uno de los territorios, porque no hay una solución generalizada.

Si algo hemos aprendido en nuestra anterior película “Vidas irrenovables” es que el gobierno central y el de las administraciones autonómicas han vendido el país a las corporaciones multinacionales y fondos de inversión extranjeros por lo que esto es pedir peras al olmo

Por poner solo un ejemplo, se habla del ganado, pero no es lo mismo el efecto que provoca o el beneficio que provoca una cabra, que una oveja que una vaca, pero incluso dentro de la misma especie, no es lo mismo como se comporta la hembra que el macho. Es algo muy complejo, además el clima va cambiando y lo que hoy funciona, mañana no. La tierra, el universo es dinámico. Todo está en constante cambio y movimiento. El final la observación, cuidado y gestión de los territorios es ciencia (lo que han hecho los agricultores y ganaderos toda la vida ha sido observar, probar, confirmar o errar, eso es ciencia básicamente) y lo que hoy nos dice la ciencia que es lo correcto (para algunos, porque es imposible que todas las personas de una misma disciplina estén de acuerdo) mañana nos dice que es lo contrario. El consenso como decía al inicio de la pregunta solo se da en política, en estas cuestiones de las ciencias naturales no puede haber una única receta, no la hay, no puede haber consenso porque entonces eso quiere decir que no hay discusión que no hay una observación constante a los cambios diarios que vamos teniendo en nuestros entornos.

Defendéis que una actividad forestal, agrícola y ganadera viva no solo previene grandes incendios, sino que también favorece la biodiversidad. ¿De qué manera la presencia humana y animal en el monte ayuda a regenerar nuestros ecosistemas?

Muchas personas piensan que la naturaleza no hay que tocarla, pero no es así. La naturaleza necesita de sus perturbaciones. Esas perturbaciones, en la antigüedad la hacían los grandes herbívoros, pero eso ya es imposible desde que desaparecieron y desde que fracturamos los territorios con Pueblos, Ciudades, Carreteras o Vallas. Esto lo tratamos de forma amplia en nuestra primera película “Ganado o Desierto”.

Hacen falta herbívoros los montes que coman, que caguen, que meen, que pisen y llevarlos a otros lugares para que las plantas puedan descansar y rebrotar. Y para que así suceda, el hombre es el que los tiene que manejar de con un sistema de rotación y de manejo que permita esas perturbaciones y esos descansos que necesitan las plantas y la microbiología del suelo. Y eso lo entendían muy bien nuestros antepasados. Habían observado durante miles de años el comportamiento de los animales y lo imitaban. Si no sucede esto, la vegetación se oxida y se convierte en alimento perfecto para el fuego. Las plantas necesitan a los animales como los animales a las plantas y eso es lo que tenemos que entender. Además, hay que hacer trabajos de clareos y gestión forestal que no sea invasiva con los suelos. Con todos los errores que hayan podido cometer las personas del mundo rural, pienso que sabían lo que hacía y sabían adaptarse a los cambios de la naturaleza y el clima.

Con todos los errores que hayan podido cometer las personas del mundo rural, pienso que sabían lo que hacía y sabían adaptarse a los cambios de la naturaleza y el clima

La vida y la realidad es dinámica, el clima lo es, los ecosistemas lo son, todo, quizás ahora los cambios son más rápidos, pues con más motivo debemos gestionar y actuar de forma más urgente. Y es muy sencillo, lo único que el hacerlo bien llevará tiempo porque tantas décadas de abandono no se revierten en dos días.

El lema elegido para la cinta es “Donde hubo fuego, cenizas quedan”. Tras documentar la devastación sufrida en 2025, ¿qué mensaje final esperáis que cale en el espectador que vea la película?

Pues que hay que ayudar al mundo rural de todos los problemas que nos acechan. Que las personas de las ciudades se tienen que dar cuenta que si muere el rural, el urbano tambié morirán y que esto solo se puede revertir con la colaboración de todos, dejando a un lado las diferencias y remando todos en la misma dirección que es el bien común mediante el respeto y cuidado de nuestros recursos naturales, de nuestros ecosistemas, de nuestra vida.

Las próximas proyecciones de “Ladrones de fuego” serán: el jueves 17 de septiembre en Villanueva de Jamuz (Escuelas) a las 20:00 h; el jueves 1 de octubre en Gijón y también en Coín (Málaga) a las 20:00 h; el martes 6 de octubre en León (Sala Región Leonesa) a las 19:00 h; el jueves 8 de octubre en Palencia (Cines Palencia) a las 20:00 h; el viernes 9 de octubre en Santander (Librería La Vorágine) a las 19:00 h; el domingo 11 de octubre en Sueros de Cepeda, León (Centro Cultural) a las 18:00 h; el jueves 15 de octubre en Peralta (Navarra); el viernes 16 de octubre en Mérida, Badajoz (La Enredadera) a las 20:00 h; el sábado 19 de octubre en Madrid (Cines Paz) a las 12:00 h; el jueves 29 de octubre en Zarautz, Guipúzcoa (Cine Modelo); el viernes 30 de octubre en Logroño (La Rioja); el domingo 1 de noviembre en Oiartzun (Guipúzcoa); el lunes 2 de noviembre en Aldea de San Miguel (Valladolid); el martes 10 de noviembre en Verín (Ourense); el jueves 12 de noviembre en Ourense (Cine Club Padre Feijoo); y, finalmente, el viernes 11 de diciembre en Carballiño (Cine Club Carballiño).

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