Opinión
Susto o muerte en el perverso dilema del Subfluvial de Lamiako

La Diputación de Bizkaia y el Departamento de educación del Gobierno Vasco están dispuestos a sacrificar un centro educativo para imponer la construcción de una autovía.
Subflubiala Ez Artaza
Presentación de la plataforma Subflubiala Ez en el parque Artaza, Leioa (Bizkaia).
Militante de Sukar Horia.
13 mar 2026 05:26

El martes, 3 de marzo, el departamento de educación convocó a la dirección del instituto Artaza-Romo (Leioa y Getxo, Bizkaia) y algunos representantes del AMPA a una reunión con un único tema sobre la mesa: el proyecto de la autovía Subfluvial y sus afecciones sobre el instituto.

Ya desde la presentación de este proyecto viario que atravesaría la ría de Bilbao bajo tierra para enlazar la rotonda de Artaza (entre Getxo y Leioa) con Ballonti (entre Portugalete, Sestao y Trapaga), la comunidad educativa mostró su preocupación por las afecciones sobre la salud que pudiera tener una obra de este calibre en las cercanías del instituto. 

A medida que los detalles del proyecto se iban desvelando, la preocupación iba aumentando. Primero se supo que gran parte del patio sería expropiado y que el trasiego de camiones se daría en la carretera que divide los dos edificios del centro educativo. Pero la gota que colmó el vaso, e hizo que el centro educativo se posicionara públicamente contra el proyecto, fue la modificación del proyecto para permitir voladuras, una técnica que la Declaración de Impacto Ambiental había rechazado por su cercanía con un centro educativo. 

En todo este tiempo el departamento de educación se limitó a intentar convencer a la dirección del centro de que los efectos serían mínimos y a intentar censurar cualquier pronunciamiento público del centro contra el proyecto. Es muy llamativo que, mientras que el ayuntamiento de Leioa y Getxo, ambos gobernados también por la dupla PNV-PSE , sí presentaron alguna alegación simbólica a la utilización de las voladuras pidiendo a la Diputación que cuidara al instituto, el Departamento de Educación no presentó ni una sola alegación. Solo la gran presión de la comunidad educativa consiguió que se cambiaran algunas ventanas del centro.

Tras años de negación, el departamento de Educación admitía lo que cualquiera que hubiera leído el proyecto del Subfluvial sabía: una vez las obras en marcha sería imposible dar clases en el instituto

Fue en  este  contexto en el que se dió la reunión del martes donde el Departamento de Educación lanzó una bomba informativa. Tras analizar el proyecto habían concluido que los comienzos del tajo del Subfluvial serían  incompatibles con el normal funcionamiento del centro, al menos en los primeros meses, y por lo tanto iban a desalojar el edificio principal del instituto (conocido como Romo Handi, donde se imparten los cursos de Bachillerato y 3º y 4º ESO) y trasladar al alumnado a la escuela de Romo (a 40 metros de distancia) y a la escuela Lamiako (a 1,5 Km y cuyo cierre habían anunciado un mes antes).  

Esta información se mandó a las familias el miércoles, de donde saltó a las plataformas contrarias al proyecto y de ahí a la prensa. La noticia corrió como la pólvora.

Tras años de negación, el departamento de Educación admitía lo que cualquiera que hubiera leído el proyecto del Subfluvial sabía: una vez las obras en marcha sería imposible dar clases en el instituto. El patio sería tomado, y las voladuras, camiones y excavadoras generarían niveles de ruido y contaminación del aire insoportables.

Resultaba llamativo que se clausurara un servicio público tan esencial como la escuela, la primera víctima del Subfluvial

Esta decisión también hizo que se levantaran sospechas sobre las verdaderas razones del cierre de la escuela Lamiako. Esta escuela está situada en un barrio de 2.500 habitantes donde se planean construir 1.200 viviendas más, por lo que resultaba llamativo que se clausurara un servicio público tan esencial como la escuela. Es bastante probable que esta escuela haya sido la primera víctima del Subfluvial.

La indignación el claustro del instituto fue notoria. La escuela de Lamiako no contaba con la infraestructura adecuada para acoger 4 modalidades de Bachillerato, y además la mayoría del alumnado se quedaría a menos de 50 metros de las obras que el mismo Gobierno Vasco había concluido erán demasiado peligrosas para los estudiantes del instituto.

Visto el revuelo generado por la noticia, el jueves el Departamento de Educación se desmintió a sí mismo, afirmando, vía nota de prensa, que dejaba la decisión sobre el traslado del IES Artaza-Romo en la comunidad educativa del centro. 

Por suerte aún hay una tercera opción sobre la mesa que garantizaría la salud y el buen funcionamiento del centro: la paralización del Subfluvial

El objetivo de esta maniobra es claro: situar la responsabilidad sobre las consecuencias de esta obra en la dirección del centro educativo, planteándoles un dilema perverso: susto o muerte. 

Deben decidir si aceptar un traslado que dejaría a la mitad del alumnado (la parte más joven y vulnerable) a menos de 50 metros de las obras, llevaría el bachillerato a un edificio que carece de las instalaciones necesarias y obligaría a gestionar un centro en tres edificios diferentes. O si dejar al alumnado en una zona de sacrificio donde los árboles y pájaros del Parque Artaza cederán su lugar  a explosiones, excavadoras y camiones, con además una exención a las limitaciones de ruido decretada por Diputación.

Toda esta maniobra muestra muy bien la falta de escrúpulos del Departamento de Educación y su utilización torticera de la autonomía del centro. Esta obra es responsabilidad de la Diputación y por tanto debe ser ella, junto al Gobierno Vasco, quien garantice que el alumnado de los centros educativos de alrededor no se vean afectados. No debe ser el instituto quien decida cómo autoinmolarse.

Ya hay dos movilizaciones sobre la mesa: una concentración hoy viernes a las 18:00 frente al instituto, y una manifestación el 25 de abril, así como un proceso judicial en marcha

Por suerte aún hay una tercera opción sobre la mesa que garantizaría la salud y el buen funcionamiento del centro: la paralización del Subfluvial. Victorias como las del Guggenheim UrdaibaiAltri en Galicia dejan claro que la movilización popular puede lograr que proyectos que parecen imparables acaben metidos en un cajón. Ya hay dos movilizaciones sobre la mesa: una concentración hoy viernes a las 18:00 frente al instituto, y una manifestación el 25 de abril, así como un proceso judicial en marcha.

Llenemos las calles y hagamos que sea la Diputación quien tenga que enfrentarse al dilema de decidir si prefiere retirar ya el proyecto del Subfluvial o si prefiere un buen susto en forma de calles llenas y un instituto en pie de guerra. En cualquier caso este proyecto acabará enterrado sin bocas de salida.

Opinión
Un freno colectivo contra la autovía subfluvial
El sábado 14 de junio celebraremos la segunda acampada desobediente en el parque Artaza (Leioa, Bizkaia) contra los presupuestos faraónicos para infraestructuras que se imponen ante la urgencia climática.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...