Opinión
El cierre de Almaraz y la decepción del movimiento antinuclear
Todas las personas que creemos que tenemos dos dedos de frente vivimos preocupadas por el avance de la extrema derecha, el fascismo y sus consecuencias. Sobre todo, las que hemos vivido una niñez de posguerra y una adolescencia en una dictadura con pérdida de libertad, secuestradas por el Patronato de 'protección de la mujer'.
Algunas, a pesar de la represión, hemos seguido luchando y haciéndonos a nosotras mismas. Hemos pagado unas consecuencias que se han ido extendiendo a familiares y que se siguen sufriendo laboral y económicamente. Pero una prefiere vivir de pie y luchar por un mundo mejor para todas. Sin embargo, encumbramos a 'intelectuales' de pacotilla por su titulación y experiencia, que es lo que exige esta sociedad corrupta. Pensamos que eso va a ayudar al pueblo. Encima convencemos a la mayoría con la panacea de que, introduciéndose en el enemigo, van a ayudarnos más desde dentro.
Y somos una sociedad tan confiada e ignorante que nos lo creemos. Seguimos viendo una y otra vez cómo a esos que encumbramos, elegimos y votamos, les importamos una mierda. Se van amoldando y justifican que no se puede hacer más, mientras disfrutan de su estatus y sus economías saneadas.
A mis 77 años y con una vida de lucha en la puta calle, siempre encumbrando a trepas con ínfulas, he sufrido muchas decepciones. Pero claro, me duele más la última, porque es a la lucha que le he puesto más dedicación y tiempo: el cierre de las centrales nucleares. Empezando por Almaraz I, la más vieja y la primera de un calendario de cierre pactado por el Gobierno y por sus propietarias, las eléctricas. Al ampliar el permiso de explotación a tres años más, rompen el calendario. Solo esperan que el próximo Gobierno sea del PP con Vox y ancha es Castilla.
Entiendo que el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es técnico. Informa de que Almaraz I aguanta bien tres años más con unos arreglillos y no entra en más, porque no es su cometido. Ahí nos deja una patata caliente para un Gobierno al que le está desgastando, más si cabe, la falta de cumplimiento de sus promesas electorales.
También entiendo que un voto del CSN no es definitivo, pero quiero que entendáis lo que significa. Causa mucha vergüenza que ese voto provenga de alguien a quien defendimos, apoyamos y encumbramos entre el movimiento antinuclear, adquiriendo un prestigio que le llevó al CSN. Ese voto me parte, porque es del que era nuestro referente antinuclear.
Luego nos extraña que avance la extrema derecha. No hacemos un análisis en profundidad y no queremos ver quiénes y dónde fallamos; todo son justificaciones. En cuanto a este Gobierno, que falla más que una escopeta de feria e incumple su programa, calendarios y promesas, le extrañará que le pasen por la derecha.
Ya sé que no adelanto nada, pero muestro mi rabia, mi dolor, mi decepción y mi pena.
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