Municipalismo
EH Bildu pacta los presupuestos de Mundaka con el PNV tras su ruptura con la plataforma Herritar Alternatiba
El acuerdo presupuestario aprobado la semana pasada entre EH Bildu y el PNV en Mundaka es una anomalía política que muestra las dificultades de la coalición independentista para gobernar de forma estable en instituciones municipales y forales fuera de Gipuzkoa. En una línea similar a la que ya intentara la coalición abertzale en Gernika, es decir, buscar acuerdos entre ambas formaciones nacionalistas para neutralizar la creciente influencia de plataformas independientes en toda la costa vasca, lo sucedido ahora en la localidad vizcaína se suma a un largo recorrido de situaciones atípicas .
El acuerdo, presentado como indispensable para licitar el nuevo servicio de limpieza y recogida de basuras, contrasta con las enmiendas en materia de vivienda, política social e inversiones que la plataforma Herritar Alternatiba presentó a finales de enero con vocación, según afirman, de ser negociado con el Gobierno de EH Bildu.
En el pleno celebrado el 26 de febrero, los dos partidos políticos unieron sus votos para sacar adelante unos presupuestos que habían peligrado por la ruptura de la coalición de Gobierno entre la formación soberanista y la plataforma ciudadana. Una situación que llevó a Sorne Rubio a ser la primera alcaldesa de la izquierda abertzale en la historia del municipio gracias al apoyo de la plataforma independiente liderada por el exalcalde de Mundaka, Mikel Bilbao.
La coalición de gobierno prometía romper con cuatro décadas de control absoluto e ininterrumpido del PNV para, segun la plataforma, “no haber hecho nada en absoluto, más allá de continuar con el legado” de la formación jeltzale
La ruptura del gobierno
Herritar Alternatiba abandonó el gobierno municipal del municipio vizcaíno hace diez meses tras casi dos años como socia de EH Bildu en una coalición que prometía romper con cuatro décadas de control absoluto e ininterrumpido por parte del PNV. La plataforma renunció a “asegurar otra legislatura pasando de puntillas y sin haber hecho nada en absoluto, más allá de continuar con el legado” de la formación jeltzale, tal y como manifestaron públicamente.
EH Bildu quedó al frente del Ayuntamiento en solitario, a pesar de que en 2023 la coalición tuviera el peor resultado electoral de su historia. La plataforma independiente, que contó con sólo 52 votos menos que los soberanistas, anunció su decisión en el pleno mientras denunciaba una serie de incumplimientos programáticos, un conflicto competencial y de ocultación de informaciones. El portavoz de la formación, el exalcalde Mikel Bilbao, expresa a Hordago que “en estos casi tres años se ha demostrado que son exactamente iguales que los otros”.
Aunque para entender la relevancia política general de lo que está sucediendo en Mundaka hay que echar la vista atrás. El municipio llevaba cuatro décadas bajo control ininterrumpido del PNV, siendo este municipio el epicentro del aparato provincial de Unai Rementeria, exalcalde y exdiputado general de Bizkaia, hoy recolocado a la cabeza del importante fondo de pensiones privadas Elkarkidetza.
Ese control se rompió cuando el propio aparato del PNV aupó a la Alcaldía a un perfil independiente –conocido, con arraigo y con capacidad de gestión– que una vez dentro no permitió que las irregularidades administrativas del ayuntamiento para favorecer a empresas cercanas al partido siguieran produciéndose. Tras varios conflictos sobre asignación de contratos y aprobación de licencias, la respuesta de la formación nacionalista fue una automoción de censura, “la primera en la historia de la democracia para echar a un candidato colocado por el propio partido”, como informó Hordago al desvelar el modus operandi que llevaba décadas en funcionamiento.
Tras un largo periodo de presiones, amenazas e incluso sobornos, de los que el periodista Ahoztar Zelaieta publicó una extensa cobertura basada en audios grabados por el propio MIkel Bilbao, el PNV recuperó el control de la localidad durante casi dos años más. En las elecciones de 2023, la suma de Herritar Alternatiba y EH Bildu le desalojaron finalmente del gobierno.
El acuerdo de legislatura incluía auditoría externa de la gestión del PNV –que fue acto seguido descartada– , presupuestos participativos vinculantes, regulación de viviendas turísticas y guardería municipal definitiva
El acuerdo de coalición se negoció sin mayores complicaciones, según relatan fuentes cercanas a esta revista. La plataforma independiente llegó con una propuesta concreta: cedía la Alcaldía a EH Bildu –”ellos mismos dijeron que nunca habían querido ser alcaldes en Mundaka”– a cambio de delegaciones reales con capacidad de decisión y firma, tomando como referencia modelos como el de Bermeo o Arrasate, donde los concejales delegados pueden gestionar contratos hasta cierta cuantía y firmar licencias de manera autónoma.
El texto incluía compromisos específicos: auditoría externa de la gestión del PNV –que fue acto seguido descartada– , presupuestos participativos vinculantes, regulación de viviendas turísticas, guardería municipal definitiva, iluminación de la carretera Mundaka-Bermeo y nuevo concurso para el chiringuito de la playa. El programa era íntegramente de la plataforma. “Básicamente ellos no tenían proyectos concretos que aportar, y no les pareció mal”, explican las mismas fuentes.
Los decretos de delegación que firmó la alcaldesa fueron, según la plataforma, “genéricos, sin potestad real de firmar nada”. Cuando reclamaron que se aplicara el modelo de delegación acordado, la fuentes consultadas cuentan que EH Bildu respondió diciendo que ya estaba cumplido. En una reunión, el responsable local de la coalición fue explícito: “Bajo nuestro punto de vista, la delegación ya está cumplida. Si no te gusta cómo está, ese es tu problema”.
Los tres proyectos ganadores de los primeros presupuestos participativos, en 2024, fueron el comedor escolar, el baño público autolimpiante y la renovación de las máquinas del polideportivo, estando hoy solo este tercer compromiso ejecutado
La consecuencia práctica de esta decisión implicaba que cualquier proyecto que superara el límite de firma de 15.000 euros necesitaba la autorización de la alcaldesa. “Y esa autorización, sistemáticamente, no llegaba”, afirman. Las fuentes ponen como ejemplo que la renovación del pavimento antideslizante en el acceso a la parada de autobús –proyecto ganador de los presupuestos participativos de 2025, con empresa elegida, materiales presupuestados y todo el trabajo preparado por la plataforma– sigue sin ejecutarse. “Le pasábamos a ella para que lo autorizara, y ahí se paraba todo”.
Los tres proyectos ganadores de los primeros presupuestos participativos, en 2024, fueron el comedor escolar, el baño público autolimpiante y la renovación de las máquinas del polideportivo, estando hoy solo este tercer compromiso ejecutado, por ser el de menor coste.
La guerra de la visibilidad
Sin embargo, el conflicto más revelador sobre el cambio de cromos municipal no solo tenía que ver con los proyectos urbanísticos, sino con la política de comunicación. La plataforma había acordado hacerse cargo de las redes sociales del Ayuntamiento –liberando 22.000 euros anuales que se destinaron a un proyecto de tarjetas de alimentación para familias con dificultades– y publicar el trabajo de todos los concejales con la misma visibilidad.
Cuando comenzó a verse que Herritar Alternatiba era el motor real del trabajo municipal, publicando en sus propias redes las actuaciones de sus concejalías, la respuesta de EHB fue un ultimátum. Si querían las delegaciones reales que habían acordado, había una condición no negociable: “En las redes del Ayuntamiento no podrá poner que eso lo ha llevado el concejal de Obras o la concejala de Igualdad. Tendrá que poner: El equipo de gobierno lleva a cabo”, aseguran. El análisis que hacen desde la plataforma es inequívoco: “Consiguieron que trabajáramos para el Ayuntamiento de EH Bildu sin que se nos viera”.
La estrategia era conocida desde el principio. Nada más comenzar el gobierno, alguien con contactos directos en EH Bildu se lo advirtió a una de las candidatas de la plataforma: “Os van a hacer invisibles. Ese es el plan”.
Los detonantes de la ruptura
La acumulación de conflictos de diversa índole -destacan el de la ordenanza del servicio de ludoteca con criterios discriminatorios que EH Bildu publicó sin ser aprobado- llevó a su salida en mayo de 2024. Entre los episodios que la precipitaron, según Herritar Alternatiba estuvo la dimisión de una concejala de la plataforma, a raíz de la cual la alcaldesa se quedó con la concejalía vacante en contra de lo acordado. ”Quería recuperar la cartera sin tener que dar cuentas”, aseguran. Desde la formación, también señalan que la incorporación al equipo de gobierno de un nuevo concejal de EH Bildu con el que no había buena sintonía empeoró las relaciones entre ambas formaciones.
Cuando la plataforma independiente anunció que salía del Gobierno, en el mismo pleno en que tomaba posesión su nueva concejala, Joana Santamarta Goiekoetxea, EH Bildu no realizó ningún contacto para tratar de reconducir la situación. “Ninguna llamada, ninguna comunicación, tampoco de la estructura de la coalición a nivel territorial, parece que no les importa que se malogre un Ayuntamiento que nunca habían aspirado a conseguir”, afirman.
La dependencia económica administrada durante décadas por la maquinaria del PNV es el terreno en el que EH Bildu llegó al gobierno y en el que optó, según Herritar Alternatiba, por no confrontar
“Lo que llegó después es un relato que se ha difundido tanto por EH Bildu como por el PNV, con intención de aniquilar nuestra reputación”, explican desde la plataforma. “Dicen que no sabemos trabajar en equipo, que somos autoritarios y que solo nos vale nuestra opinión”, destacan como comentarios más habituales difundidos en el pueblo. Las mismas acusaciones que, según recuerdan, el aparato del PNV ya había utilizado contra el alcalde independiente al que hicieron la moción de censura años antes. “Un partido con estructura disciplinada construye ese relato y lo sostiene. Y si se repite suficientes veces, acaba siendo lo que la gente cree”, señala uno de los militantes que acudió a la reunión con Hordago, celebrada al final del verano en la propia localidad.
En Mundaka, el miedo al PNV acumulado durante cuatro décadas sigue estando bien engrasado. Se ha comprobado que algunas personas jubiladas pidieron las papeletas en mano para que no les vieran cogerlas los apoderados de la formación. También que algunas personas que querían incorporarse a la lista de la plataforma declinaron porque “trabajo con la Diputación”. Ese sustrato –la dependencia económica administrada durante décadas por la maquinaria de Unai Rementeria y sus alfiles locales como Menoyo y Aldamiz-Etxebarria– es el terreno político en el que EH Bildu llegó al gobierno y en el que optó por no confrontar.
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