Opinión
La guerra entre pobres no prospera contra la disidencia gasteiztarra

Las instituciones han dejado pudrir la situación en los asentamientos irregulares del sur de Gasteiz, promoviendo la aporofobia y sin dar soluciones habitacionales, ni mucho menos vitales, a centenares de personas que viven situaciones desesperadas.
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Tras el ataque contra el barrio okupado Errekaleor en Gasteiz este fin de semana celebran sus fiestas mayores. Eider Iturriaga

@juan_ibarrondo

22 may 2026 06:01 | Actualizado: 22 may 2026 09:10

En la novela Las uvas de la ira, de John Steinbeck, se cuenta cómo durante la crisis de 1929 en EE.UU., en un campamento de refugiados de tendencia socialista, la policía, utilizando a delincuentes marginados, trata de provocar una pelea que le dé la excusa para cerrar un espacio que resultaba incómodo a los caciques locales.

Algo parecido es lo que ha pasado en el barrio okupado de Errekaleor, en Gasteiz, por lo menos eso es lo que los agresores, personas desfavorecidas y marginadas en situación de sinhogarismo, contaron a la gente de Errekaleor agredida, asegurando que les había enviado la Ertzaintza.

Ante esta agresión, muy violenta, el operativo policial no parecía diseñado para evitar daños para las personas -de hecho hay una joven de Errekaleor herida de gravedad- sino una ocupación del barrio con actitudes agresivas y despectivas hacia el vecindario, según relatan las personas afectadas.

Tiempo le ha faltado al PP, que realiza una intensa campaña pre-electoral xenófoba en los últimos meses, para llevar el agua a su molino de la falta de seguridad y la delincuencia como el principal problema de la ciudad.

Pero fue VOX el que se adelantó a los acontecimientos, con una reciente provocación en toda regla contra el barrio, contando en redes una historieta delirante de ocupas migrantes y okupas nativos.

Historieta a la que parece sumarse la alcaldesa de Gasteiz cuando acusa de manera gratuita a Errekaleor de clasismo, con lo que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, pues el barrio y sus gentes han mostrado en repetidas ocasiones prácticas solidarias y contra el racismo, mientras que la actuación del consistorio en temas como el padrón – tal y como ha denunciado Argituz - y otros, como veremos, deja mucho que desear en ese sentido.

Las vecinas de Errekaleor ha puesto el foco de su denuncia en los poderosos rentistas interesados en ”limpiar” la ciudad para hacer sus negocios inmobiliarios a costa de dejar sin vivienda a miles de personas

En la novela, la cosa acaba bien y los refugiados son capaces, con organización y sangre fría, de desmontar la trampa que se les tendía y solventar la situación, por lo menos provisionalmente, como en Errekaleor.

Steinbeck, al igual que John Ford en la adaptación al cine de la novela, no duda en posicionarse con los refugiados; pero, sobre todo, no deja dudas sobre los culpables de la situación, que no son los tontos útiles que actúan contra el campamento, sino los poderosos sin escrúpulos que los incitan, que son capaces de todo para conseguir sus fines.

En el caso de Errekaleor, el mayor barrio ocupado del Estado, la actitud de los vecinos y vecinas ha evitado males mayores, y tras la grave agresión, han puesto el foco de su denuncia en los verdaderos responsables de lo sucedido: los ricos y poderosos rentistas interesados en ”limpiar” la ciudad para hacer sus negocios inmobiliarios a costa de dejar sin vivienda a miles de personas, y los partidos que aprovechan la miseria, que ellos mismos crean, no dudando en azuzar conflictos civiles si es necesario.

¿Que habría pasado si la persona gravemente herida hubiera perdido la vida? ¿Cómo se puede actuar de manera tan irresponsable y temeraria? ¿Es esta la policía al servicio de la ciudadanía? ¿O es que determinadas personas: pobres, migrantes, disidentes..., no son ciudadanas con los mismos derechos y obligaciones que el resto?

El fascismo de hoy es un entramado con indudable penetración en la policías y la justicia que promueve el uso de la violencia contra la disidencia

El fascismo de hoy no son solo falangistas o ultras cantando el Cara al Sol, es un entramado económico, político y mediático con indudable penetración en las policías y en la justicia, que promueve el uso de la violencia contra la disidencia, a veces utilizando a mamporreros desfavorecidos. Lo hemos visto muchas veces, pero no podemos tolerarlo.

La responsabilidad de fondo es la de quienes desde las instituciones no son capaces de garantizar el derecho a la vivienda, pues sus políticas crean el caldo de cultivo para el enfrentamiento entre pobres, que algunos no dudan en promover y utilizar, como es el caso.

Las instituciones han dejado pudrir la situación en los asentamientos irregulares del sur de Gasteiz, promoviendo la aporofobia y sin dar soluciones habitacionales, ni mucho menos vitales, a centenares de personas que viven situaciones desesperadas. Lo hemos visto en los asentamientos ocupados de Olarizu y URSSA entre otros lugares.

Lo hemos visto recientemente en la emergencia con los refugiados malienses, abandonados a su suerte o -afortunadamente- a una solidaridad vecinal que se ve impotente ante la magnitud del problema.

Se habla de alrededor de 400 personas en situación de calle en estos momentos en la capital alavesa, lógicamente algunas de estas personas optan por la ocupación.

Por su parte, desde las instituciones no se hace nada ante esta emergencia humanitaria, como mucho se acosa a los ocupas tratando de expulsarles, como han denunciado referentes pro derechos humanos, como el mismo ex alcalde Cuerda, en el caso de Olarizu, cuando se llegó a impedir el acceso al agua a los ocupas.

Ahora, parece que la solución pasa por enfrentar a algunas de estas personas con el vecindario de Errekaleor y así matar dos pájaros de un tiro, como en su momento se manipuló a los barrios de Abetxuko y Astegieta contra una familia gitana a la que se persiguió de manera cruel e injustificada.

La respuesta desde Errekaleor ha sido poner el foco donde debía, y desde la sociedad civil debemos hacerlo también, exigiendo soluciones dignas para las personas sin hogar de Gasteiz

Y ya se calienta el ambiente con la próxima apertura de un centro de refugiados en el barrio de Arana, en un edificio que el movimiento vecinal venía reivindicando para residencia de la tercera edad: divide et impera.

Afortunadamente, la respuesta desde Errekaleor ha sido poner el foco donde debía, y desde la sociedad civil debemos hacerlo también, exigiendo soluciones dignas para las personas sin hogar de Gasteiz, incluidas las que viven en asentamientos irregulares, y por supuesto, respeto para el barrio autogestionado de Errekaleor y su ilusionante proyecto de vida en común.

¡Eutsi Erreka! ¡Derecho a techo!

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