Brexit
La propuesta de Theresa May fracasa, su gobierno sobrevive, y el Brexit sigue siendo un enigma

En la práctica, hay un motivo muy sencillo para que May haya sobrevivido la moción: Jeremy Corbyn es el líder de la oposición. La moción fallida de censura alimenta las posibilidades de un segundo referéndum sobre el Brexit.

Theresa May de luto
Theresa May en la conmemoración del centenario de la batalla de Passchendaele. Foto de Number 10.
16 ene 2019 23:19

Dos días para la historia parlamentaria y política británica; dos días en los que no se ha decidido nada, pero se han aprendido muchas cosas. El 15 de enero, tras las presiones de la oposición, el gobierno May se vio obligado por la oposición a presentar su propuesta para el Brexit. El 16 de enero, al perder estrepitosamente, se enfrentó a una moción de censura; que sí consiguió sobrevivir.

A partir de esta derrota, aumenta la posibilidad de un segundo referéndum, después de que varios diputados laboristas hayan defendido, antes y durante la moción, que la segunda consulta era un paso consecuente si no se lograba la salida de May de Westminster y la convocatoria de elecciones.

La propuesta del 15 de enero, dos años y medio después del referéndum del Brexit, no satisfacía a nadie. Más que los arreglos sobre la “multa” debida a Bruselas y la libre circulación de trabajadores; la cuestión de la frontera norirlandesa hacía imposible un acuerdo. Irlanda del Norte, como parte de Reino Unido, se vería obligada a levantar una frontera con la República Irlandesa. Algo intolerable para esta última, una postura que los países de la Unión en pleno han defendido.

Sin embargo, Londres se negaba a que esta parte integral del país recibiese un trato distinto: concretamente, el partido unionista DUP que sostiene al gobierno. A su parecer, esto solo aceraba más al Ulster a los brazos de la reunificación.

Los negociadores de la Unión Europea ofrecieron un compromiso: que May introdujese un seguro en el acuerdo; por el cual Reino Unido en su conjunto seguiría dentro del Mercado Único y la Unión Aduanera mientras no se encontrase una solución que implicase una frontera “suave” entre ambas Irlandas. Algo intolerable para el sustancial número de brexiters con los que el gobierno contaba para aprobar el acuerdo del Brexit.

Y, como era de esperar, el acuerdo perdió. Perdió en la mayor derrota para un gobierno en la historia de Westminster: 432 votos a 202.  Corbyn, el líder de oposición laborista, planteó una moción de censura al día siguiente; que, quizás paradójicamente para algunos, ha perdido. Por 19 votos: 325 a 306.

¿Cómo entender esta aparente contradicción? Todo radica en cómo el Partido Conservador británico y el establishment han trazado su estrategia para culminar la transformación que Margaret Thatcher comenzó hace cuatro décadas.

May vive: la lucha sigue

En la práctica, hay un motivo muy sencillo para que May haya sobrevivido la moción: Jeremy Corbyn es el líder de la oposición. En otras circunstancias, con un líder laborista al estilo de Tony Blair, este gobierno habría tirado la toalla hace tiempo. De hecho, la Constitución no escrita de Reino Unido establece que ya habría razones más que suficientes para cambiar el gobierno. Pero no pueden arriesgarse a que el “Gobierno en la Sombra” de Jeremy Corbyn entrase en los gabinetes de Whitehall.

Sea exageración o sea verdad, John McDonell, el lugarteniente de Corbyn, afirma que un eventual gobierno laborista llevaría a cabo la mayor transformación desde los años 40. Nacionalización de recursos estratégicos, gratuidad de la educación universitaria, banca pública, obligación a que los trabajadores se sienten en consejos de administración… sobre el papel, es cierto que estas medidas supondrían una reversión, al menos, al consenso keynesiano de después de la Segunda Guerra Mundial. 

Por todo ello, es natural que los mismos conservadores que defenestraron a May el día 15 la apoyasen el 16. 

El problema de la configuración parlamentaria actual es que impide cualquier coalición clara en favor de una dirección u otra. Tras la derrota, May ha convocado a los líderes de todas las fuerzas políticas a reunirse con ella y elaborar otro plan que pueda satisfacer a un número suficiente de parlamentarios. 

Pero, muchos se preguntarán ¿por qué no hizo esto desde el principio? 

Se puede ahondar mucho en la personalidad de Theresa May, pero la realidad es que esto responde a la persistencia de una estrategia “fallida” de los conservadores. Es decir, su fracaso en las elecciones de 2017 ante el inesperado empuje de Jeremy Corbyn. De haberse cumplido los pronósticos de las encuestas, May habría obtenido mayoría absoluta, con multitud de parlamentarios fieles a su proyecto.

Esto le habría permitido trabajar cómodamente durante dos años en un plan que solo respondiese a los deseos de este partido político. Es decir, asegurar un acuerdo con la Unión Europea que recortase todo lo innecesario (protecciones laborales y medioambientales) y garantizase lo esencial (patente de corso para actuar en la UE hecho a medida a la City financiera).

La alianza de capital inmobiliario y poder político que lleva gobernando Reino Unido desde los años 70 solo está de acuerdo en una cosa: un gobierno de Jeremy Corbyn sería el apocalipsis

Alguna mente malvada pensará que tanto a Merkel como a Macron no les habría importado facilitar unas Islas Británicas todavía más comprometidas con el proyecto neoliberal. Después de todo, fue la atlantista Thatcher la que logró en los 80 cambiar el rumbo de la Unión hacia un modelo económico mucho más liberal. 

Pero May no obtuvo la mayoría absoluta y, como dicen los británicos, lleva dos años alentando a un caballo muerto.

El problema no es el Brexit, son las élites que han perdido el control

El pueblo británico demostró en 2017 tener apetito por el socialismo; o al menos, la versión corbynista del socialismo. Y, al mismo tiempo, el asediado liderazgo laborista supo mantener el control de una coalición que agrupaba clases medias remainers, excluidos brexiters y una gran masa de indecisos.

De hecho, así, el Partido Laborista ha conseguido mantenerse como un ambiguo espejo en el que se reflejan todos los progresistas. Aunque es cierto que, conforme se acerca la decisión final, tendrá que posicionarse sobre la pertinencia de un segundo referéndum.

Si algo no le falta a Corbyn, es habilidad para negociar. Ahora, antes de sentarse a hablar nada con los conservadores, exige que la opción de un Brexit “duro” (es decir, sin acuerdo) esté fuera de la mesa. Esta amenaza ha sido siempre una de las grandes bazas de Theresa May: “o votáis mi acuerdo, o no hay acuerdo”. Por tanto, es tanto justo como inteligente para los laboristas y el resto de partidos en la oposición pedir que May renuncie a ella.

Resulta imposible predecir en estos momentos lo que resultará de ese hipotético debate; como mínimo, habrá que alargar el plazo de negociación para evitar que el Brexit “duro” se materialice a fuerza de cronómetro.

¿Y qué querrá el partido que empezó todo esto?

No el Partido Conservador, por supuesto. Los “conservadores” en su sentido amplio, el partido que detenta el poder en las islas remontándose a varias generaciones. La alianza de capital inmobiliario y poder político que lleva gobernando Reino Unido desde los años 70 solo está de acuerdo en una cosa: un gobierno de Jeremy Corbyn sería el apocalipsis. De hecho, este revival del socialismo les ha pillado desprevenidos.

En los años 70 y 80, estas élites se encargaron de desmantelar el país y desplazar a la vieja clase de managers que se habían hecho cargo de las empresas nacionalizadas. Las nuevas (des)regulaciones permitieron tomar el control a través de las privatizaciones, para después saquear y malvender los recursos para obtener el máximo rendimiento; incluyendo despidos masivos. Lo que William Lazonick llamaría “máximización del valor del inversor”.  
Todos sabemos cómo continúa la historia, porque la misma estrategia se aplicó país a país. Aceptado el consenso, el mundo caminó hacia la crisis. Y, en principio, estas élites lograron lo que necesitaban: que la masiva deuda acumulada por su mala gestión la pagaran los ciudadanos. 

Pero hubo una sección que no se conformó: las viejas élites, como Jacob Rees-Mogg o Borish Johnson. Estos conservadores, con legados centenarios y una visión idealizada del pasado, pensaron que podrían empujar al país un poco más. La semilla inicial (y financiación) del proyecto Brexit, aunque después apoyado por diversos motivos, fue el deseo de aumentar la penetración del mercado en las vidas británicas.

Irónicamente, y si Corbyn juega bien sus cartas, el resultado final de este proceso podría ser un Marxista declarado al mando del Ministerio de Economía británico.

En su última comparecencia antes de descansar de estos dos días de derrotas y victorias, Theresa May ha mantenido su mensaje: los partidos deben respetar la voluntad del pueblo. Pero, a estas alturas, ¿quién sabe cuál es esa voluntad? Los límites del parlamentarismo liberal se tensan más que nunca en la tierra que lo vio nacer. Veremos si el resultado de todo esto será devolver la voz a los votantes con otro referéndum.

Arquivado en: Brexit
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Sidecar
Sidecar Tras el euroescepticismo: la extrema derecha y la Unión Europea
Lo que se está produciendo en la Unión Europea, es un giro a la derecha en la composición del Parlamento, pero el euroescepticismo estridente ha sido sustituido por un reformismo tibio.
Reino Unido
Simon Kuper “Oxford y su retórica fueron la cuna del Brexit”
A finales de los 80 en Oxford se encontraron algunos de los futuros líderes de la campaña por el Brexit. El periodista Simon Kuper analiza en 'Amigocracia' (Capitán Swing, 2023) la red de amistad que marcó la historia reciente del Reino Unido.
#29235
17/1/2019 11:32

Lo más parecido a un ministro de economía liberal es un ministro de economía marxista. Al fin y al cabo los 2 son ministros por algo...

0
1
Comunidad de Madrid
Sanidad Universal Sociedades sanitarias critican el SMS amenazante que el Gobierno de Ayuso está enviando a personas migrantes
Cuatro sociedades científicas denuncian un texto amenazante en el que se indica al destinatario que dispone de 30 días para seguir de alta en la Tarjeta Sanitaria, lo que está generando “incertidumbre” y “desprotección”.

Últimas

Salario mínimo
Salario mínimo PSOE y Sumar llegan a un acuerdo para que el SMI no tribute el IRPF
Pese a adelantar la ministra de Trabajo que se habían roto las negociaciones, finalmente las personas que cobren el salario mínimo no tendrán que declarar en 2025.
Opinión
Opinión Sobre la cancelación de Georgina Orellano en el Foro ESPAL 2025
La cancelación de Georgina redunda en esta incapacidad para escuchar a las trabajadoras sexuales y en el pánico que tienen de que se las escuche. Denota inmadurez política, cerrazón dialéctica y pacatería moral.
Madrid
Derecho a la vivienda Consumo abre expediente a Alquiler Seguro por prácticas abusivas contra los inquilinos
La decisión del Ministerio de Pablo Bustinduy, según el Sindicato de Inquilinas, “abre la puerta a la devolución de millones de euros a las inquilinas que reclamen sus derechos”.
Más noticias
Notas a pie de página
Notas a pie de página Mansiones encantadas y casas sin cocina
La casa encantada como símbolo de la opresión del espacio doméstico recorre la literatura de muchas escritoras. Pero hubo un tiempo en el que algunas feministas trataron de imaginar otro hogar posible, en el que se liberase el trabajo doméstico.
Economía
Análisis Europa, ¿última defensora del liberalismo o cómplice de un orden fracasado?
El peligro no proviene únicamente de líderes externos “autoritarios”, sino de la erosión interna de la democracia bajo un sistema que pone al mercado por encima de la gente.
Comunidad de Madrid
Comunidad de madrid El taxi advierte de que las nuevas licencias a Cabify van a “reventar el mercado”
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid da la razón a las plataformas de VTC y obliga a la Comunidad de Madrid a concederles más de 2500 nuevas licencias en la comunidad.
Sevilla
Proyectos estratégicos Ilegalidades pasadas y peligros futuros de la mina que la Unión Europea quiere revivir en Sevilla
Las Cruces tiene un historial de más de 6,5 millones de euros en sanciones e indemnizaciones por extracciones ilegales de agua. El espaldarazo de la UE y del Gobierno al proyecto podría empeorar los vertidos que ya realiza la mina en el Guadalquivir.

Recomendadas

Contaminación
Contaminación Un municipio galego demanda á Xunta pola contaminación do encoro das Conchas
A veciñanza das Conchas, na comarca da Limia, leva á Xunta ao Tribunal Superior de Xustiza de Galicia pola contaminación provocada debido á cría intensiva de gando porcino e avícola.
América del Sur
América del Sur La batalla por el litio: pueblos originarios resisten un “genocidio medioambiental y cultural”
Sudamérica se ha convertido en la proveedora mundial de materias primas para la transición energética. Las comunidades afectadas se rebelan ante una actividad que genera desposesión de tierras, contaminación, sequía y conflictos internos.
El Salvador
Ivania Cruz “El estado de excepción se está utilizando en El Salvador para gobernar en base al miedo”
A esta defensora de derechos humanos y comunitarios le allanaron su casa mientras se encontraba en un viaje internacional. Desde el exterior, denuncia la persecución del gobierno salvadoreño hacia su organización y hacia las comunidades que defiende.
Yemayá Revista
México Sobrevivir en la frontera: el cuerpo como moneda de cambio
En Tapachula, punto clave de la frontera sur de México, miles de mujeres migrantes permanecen atrapadas sin poder seguir su camino hacia Estados Unidos.