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Genocidio
Israel ataca con fuerza al aparato político de Hamás, pero la organización sigue creciendo en Gaza

Abdel Latif Al Qanoua fue uno de los principales portavoces de Hamás desde 2016, una figura de alto rango en el aparato comunicativo del movimiento, una cara usual en las televisiones y un nombre común en los comunicados difundidos por el grupo durante años. Desde el inicio de la guerra el 7 de octubre de 2023 sobrevivió a la ofensiva de Israel sobre Gaza, hasta que Israel le mató en un ataque de madrugada el jueves 27 de marzo en la tienda donde estaba desplazado en la ciudad de Jabalia, en el norte del enclave. Su asesinato, sin embargo, no fue excepcional. Más allá del aparato militar de las milicias palestinas, Israel se ha dedicado a ‘decapitar’ el aparato político de Hamás desde un principio: logró acabar con Yahia Sinwar entre combates en las calles de Gaza, mató al número dos de Hamás, Salah Al Arouri, en un preciso ataque en Beirut, y entre otros, acabó con el propio jefe político del grupo, Ismael Haniyeh, en un asesinato selectivo sin precedentes en el corazón de Irán.
Pero esto no acaba aquí. Desde que Israel rompió la tregua el 18 de marzo y reanudó una ofensiva que se saldó ya con la muerte de más de mil palestinos en este periodo —70% de ellos mujeres y niños—, otros miembros del aparato político de Hamás han estado en el punto de mira. Más allá del caso de Al Qanoua, las Fuerzas israelíes intensificaron con fuerza sus asesinatos selectivos contra personas que formaron esta estructura. Todo ello, según fuentes y analistas, es parte de la actual estrategia de Israel para aplicar ‘máxima presión’ a Hamás, forzarle a liberar los 59 rehenes aún cautivos en la Franja unilateralmente y debilitar cualquier resto del aparato político que el grupo todavía tenga en Gaza.
En cuestión de pocas horas, en unos intensos bombardeos que fueron de los más mortíferos desde el inicio de la guerra con más de 400 fallecidos, los aviones de combate atacaron cientos de objetivos
Como parte del objetivo israelí de obtener una “victoria absoluta” y hacer desaparecer a Hamás —meta imposible según muchos analistas dada su amplia extensión como movimiento político y social—, el Ejército israelí apuntó también desde octubre de 2023 contra las bases o cualquier elemento vinculado al entramado administrativo de la estructura de poder que el grupo islamista creó tras tomar Gaza en 2007. En varios episodios casi desde el inicio de la guerra, esto se tradujo también en múltiples ataques contra agentes de Policía de las fuerzas locales del enclave, lo que según testigos creó aún más caos ante las dificultades para mantener el orden público entre una población sin recursos desesperada ante la catástrofe humanitaria.
Sin embargo, la intensidad de los ataques selectivos de estas últimas semanas parecen ir un paso más allá. De hecho, muchos de los altos cargos fueron atacados en áreas de desplazados o incluso un hospital. Los ataques a zonas civiles han sido comunes por parte de Israel durante su larga ofensiva sobre Gaza, pero esta vez encarnan una cierta modificación de enfoque, según analistas. De acuerdo con el periodista Yossi Yehoshua, del diario israelí Yedioth Ahronoth —uno de los más grandes de Israel— la renovada embestida que Israel lanzó en la madrugada del 18 de marzo marcó un cambio estratégico que busca redoblar la presión a Hamás.
En cuestión de pocas horas, en unos intensos bombardeos que fueron de los más mortíferos desde el inicio de la guerra con más de 400 fallecidos, los aviones de combate atacaron cientos de objetivos. Según Yedioth Ahronot, los ataques —hubo una ráfaga de 80 bombardeos simultáneos en sólo 10 minutos— fueron contra comandantes y combatientes de rango medio de Hamás, pero también contra posiciones políticas y civiles del grupo y cargos de la administración gubernamental que el movimiento había construido desde 2007.
Uno de los asesinados fue Essam al Dalis, jefe del Gobierno de Gaza desde junio de 2021, y que Israel había dado por muerto en un ataque en noviembre de 2023. Otros cargos gubernamentales que también fueron blanco directo y murieron fueron Ahmed al Hatta, viceministro de Justicia, así como el también viceministro de Interior, Mahmoud Abu Wafta. A su vez, fueron asesinados el director general de Seguridad Interna del Ministerio de Interior, Bahjat Abu Sultan, y Mohammed al Jamasi, también alto cargo. Una jornada después, Israel seguía con intensos ataques y mataba también Yasser Harb, otro miembro del politburó del movimiento.
Días más tarde, el 23 de marzo, Israel realizó un ataque directo contra el departamento de cirugía del Hospital Nasser de Khan Younis, uno de los pocos que siguen operativos en Gaza. En la operación mató al jefe financiero del grupo, Ismail Barhoum, también miembro del Buró Político de Hamás, que se recuperaba en el hospital de otro ataque donde resultó herido días antes. Según Israel, Barhoum pasó a ser sucesor de Al Dalis en la jefatura de Gobierno de Gaza tras su asesinato días antes. El bombardeo israelí mató a otras cuatro personas en el centro hospitalario —un lugar que no debería ser atacado según la ley internacional—, entre ellas un menor de 16 años.
Desde el 7 de octubre de 2023, once de los veinte miembros del politburó de Hamás, el principal órgano encargado de la toma de decisiones políticas, han sido asesinados por Israel
Pero Barhoum no fue el único alto cargo de Hamás en caer aquel día. En la misma jornada, las fuerzas israelíes llevaron a cabo un ataque en el campo de Al Mawasi, la propia zona designada como ‘segura’ por el Ejército, donde se amontan multitudes de palestinos desplazados. Ahí, mató en un bombardeo contra su tienda de campaña a Salah al Bardaweel junto a su esposa. Este, también miembro del politburó de Hamás y en el pasado diputado del grupo, era considerado uno de los cargos políticos de más alto rango que quedaban en Gaza.
De hecho, desde el 7 de octubre de 2023, once de los veinte miembros del politburó de Hamás —el principal órgano encargado de la toma de decisiones políticas— han sido asesinados por Israel, tres de ellos en esta última ofensiva sobre Gaza reanudada hace apenas dos semanas. De hecho, en especial tras las muerte de Ismail Haniyeh y Yahya Sinwar, que dejó a la organización sin los jefes de su buró político, Hamás optó por un modelo de liderazgo colectivo que justo busca reducir los efectos de los asesinatos israelíes, señalan analistas.
Con todo, la reanudación de la ofensiva tras romper la tregua ha venido acompañada de varios elementos para aplicar coerción y desgastar a Hamás por todos los medios: en ciertos momentos y lugares, según indican residentes de la Franja, los bombardeos son aún más intensos que otros períodos durísimos de la guerra. No importa el coste humano o las masacres de civiles que conlleve si la meta es debilitar a las milicias palestinas.
A ello se añade el bloqueo más prolongado desde el inicio de la guerra al acceso de suministros, que está dejando a Gaza sin comida, agua, combustible o medicinas, en un asedio con reminiscencias medievalescas.
Israel
Israel Israel lleva de nuevo a Gaza al borde de la hambruna con su bloqueo de suministros más prolongado
Mientras, Israel también traslada otro mensaje: su voluntad se aplica con hechos consumados, con la imposición de fuerza militar, mientras las negociaciones son un elemento secundario. Este parece ser el mensaje destinado a Hamás en la reciente ofensiva sobre el enclave: ningún cuadro político o miembro de la estructura administrativa quedará tampoco exento de ser eliminado, aunque según señalan varias fuentes consultadas, esta quedó completamente fragmentada e inoperante a medida que se ha prolongado la guerra.
Asimismo, en la Franja, el hartazgo hacia Hamás es cada vez más visible y general. La gente no ve una salida a la guerra ni que el grupo ofrezca una alternativa de futuro para el enclave ante la situación actual. Las protestas de la semana pasada —inéditas desde el 7 de octubre— son indicador del malestar. Aún así, el grupo demostró los últimos meses que tiene cierto control sobre el enclave pese a la ofensiva total de Israel. Además, pese a las numerosas bajas de los últimos 18 meses de guerra, el grupo habría reclutado al menos entre 10.000 y 15.000 combatientes nuevos, concretaron en enero fuentes de Inteligencia de Estados Unidos. Ante ello, todo esto sugiere de nuevo que la idea de Israel de hacer que Hamás se desvanezca es una meta más bien ilusoria.
“Cada vez que Israel completa sus operaciones y se retira, los milicianos de Hamás se reagrupan y resurgen porque no hay nada más que llene el vacío”, declaró el propio exsecretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, mientras Israel sigue empecinado con una ofensiva permanente que parece sólo alimentar más el conflicto.