Inteligencia artificial
En tiempos de crisis climática, ¿va a salvarnos la inteligencia artificial?

Una mirada crítica sobre extractivismo de recursos naturales, tecnosolucionismo climático y luchas locales.
Caida de Babilonia
Francia, Lorena, siglo XIII - Miniatura de un manuscrito del Apocalipsis - La caída de Babilonia - 1983.73.1.b - Museo del Arte de Cleveland (CC0 )
Investigadora postdoctoral en King's College London
29 ago 2022 06:48

Jéssica Silva fue asesinada por la Guardia Nacional de México después de manifestarse en contra del desvío de agua a los Estados Unidos. Debido a las largas sequías que sacudieron la región de Chihuahua en 2020, campesinas y agricultoras locales ocuparon la presa de Boquilla para cerrar sus compuertas y retener el agua, mostrando su rabia y descontento. Se manifestaban en contra de la decisión del presidente López Obrador de seguir desviando recursos hídricos a los Estados Unidos, cumpliendo así el tratado firmado en 1944 en el que México debe conceder una cantidad fija de agua cada 5 años. A pesar de las largas sequías que asolan esta región y la emergencia climática, no parece que Estados Unidos vaya a revocar dicho tratado de manera inminente. Al mismo tiempo, gobiernos, empresas privadas e instituciones anuncian a bombo y plantillo proyectos basados en inteligencia artificial (IA) para mitigar los efectos de la crisis climática.

Pero, ¿qué relación tiene la sequía de Chihuahua y la resistencia de su pueblo con la inteligencia artificial?

El pasado 20 de agosto se celebró la segunda edición de The Future of Code Politics, un evento en el que se debatió sobre “tecnologías del cuidado radical” desde una perspectiva “queerfeminista, decolonial, antiracista y anticapacitista”. Yásnaya Elena Aguilar Gil, lingüista y activista ayuujk (mixe), fue invitada como ponente plenaria para deconstruir el concepto de tecnología y reflexionar sobre cómo esta herramienta se ha implementado históricamente para dominar cuerpos, territorios y naturaleza. En la conversación moderada por Lorena Jaume-Palasí, Aguilar Gil retrató que la “tradición del pensamiento capitalista, patriarcal y colonial” se apropia de todo bien público para privatizarlo, ya sea agua, minerales o conocimiento tecnológico. No obstante, mientras gobiernos, corporaciones privadas y académicos “aman la razón y la lógica” para vendernos un futuro “hiper tecnologizado”, la activista denunció que todo es ilógico y que la IA tiene una realidad material que se ignora: “Basan su principio en un crecimiento tecnológico y económico infinito dentro de un planeta con recursos finitos”. Los sustentos físicos en los que se asienta dicha tecnología se están acabando: no queda agua, ni litio.

El auge del nacionalismo de las cadenas de suministro y minerales

Para diseñar un algoritmo basado en IA es necesaria una infraestructura, más o menos sofisticada. Algoritmos de aprendizaje automático (machine learning) o de aprendizaje profundo (deep learning) se pueden programar y procesar en ordenadores portátiles. Si estos algoritmos son entrenados con grandes cantidades de datos, entonces es necesario utilizar servidores con mayor capacidad computacional para almacenar y procesar la información, que a su vez proviene de miles de millones de dispositivos como móviles o redes de sensores. Para construir esta infraestructura a base de chips es necesaria materia prima: hierro, aluminio, cobre, litio, silicio o cobalto y agua, entre otros (ver Figura 1). 

Minerales IA
Ampliar
Figura 1: Materia prima necesaria para la construcción de tecnologías digitales, entre ellas la IA. Extraído de “Materias primas críticas para tecnologías y sectores estratégicos en la UE - Un estudio de prospectiva”. Fuente: Boston Group Consulting.
Debido a la inestabilidad geopolítica, la crisis en las cadenas de suministro y la emergencia climática, en los últimos meses ha habido una explosión del nacionalismo de los recursos. Los gobiernos han anunciado sus planes de resiliencia para mantener el suministro de estas materias primas y la fabricación de chips.

En febrero de 2022, la Casa Blanca publicó una declaración en la que aseguraba la inversión en las cadenas de suministro para extraer minerales a nivel nacional, acabando así con la dependencia exterior. En julio de 2022, el gobierno británico publicaba una estrategia similar: “maximizar lo que el Reino Unido pueda producir domésticamente”. En el mismo año, el gobierno de España anunciaba la inversión de más de 12 000 M de euros por parte de la Unión Europea para convertirse en referencia mundial de fabricación de chips, y acabar así con la dependencia de otros países de fuera de la Unión. Paralelamente otros gobiernos, de cuyos territorios salen la mayoría de estos recursos y sufren el extractivismo voraz del “Norte Global”, han empezado a nacionalizar la materia prima. Chile ha propuesto la nacionalización de todas las minas de su territorio. México ha aprobado una ley que prohíbe a la industria privada la explotación minera del litio.

Escasez de recursos y crisis energética: ¿cuánta agua y electricidad gasta la IA?

La dependencia que la infraestructura física de la IA tiene de los recursos materiales podría afectar a su desarrollo y mantenimiento dada la actual situación. El futuro de innovación y eficiencia que muchos gobiernos y empresas privadas sueñan puede verse interrumpido por los límites planetarios que estamos alcanzando, como bien denunciaba Aguilar Gil en su ponencia. Pero la IA no solo depende de materia prima durante la construcción de su infraestructura física, también lo hace a lo largo de su ciclo. Por ejemplo, los centros de datos y servidores necesitan grandes cantidades de agua para refrigerarse. Según un estudio publicado en la revista Nature de 2021, Google gastó 15.8 miles de millones de litros de agua mientras que Microsoft declaró el uso de 3.6 miles de millones (ver Figura 2). Pero no sabemos si estas cifras son fidedignas. Microsoft se ha visto involucrada en un escándalo sobre el gasto de agua de sus centros de datos. Mientras que la compañía tecnológica declaraba a las autoridades holandesas el gasto de entre 12 y 20 millones de litros, en realidad estaba gastando 84 millones. En Londres, la compañía de agua Thames Water anunció, en medio del escenario de sequía que asola el país, la revisión del gasto de agua potable que tienen los centros de datos del sudeste del país.

Mientras se estima que el consumo medio anual del sistema de refrigeración de un centro de datos de tamaño pequeño en los Estados Unidos es de 25 500 000 litros, el de una persona en Nigeria es de 12 410 litros — 2 000 veces menos—.

Por otro lado, Amazon, el mayor proveedor de servicios en la nube, no declara sus cifras.

Consumo de agua de centros de datos
Ampliar
Figura 2: Cantidad de agua gastada por los servidores de datos de Google (azul) y Microsoft (rojo). Amazon no publica sus datos. Fuente: [Mytton 2021].

La IA también depende de la energía. Sin electricidad no hay código, ni algoritmo que funcione. A mayor cantidad de datos a analizar, mayor consumo energético Algoritmos más sofisticados, que necesitan un mayor tiempo de computación, también consumen más. Por ejemplo, se estima que entrenar un algoritmo que produce texto automáticamente tiene un consumo de 190 000 kWh, 120 veces más que el consumo medio anual de una unidad familiar en Europa en 2020. Para generar dicha energía se vuelve a necesitar materia prima como materia orgánica, uranio, carbón o agua, entre otras. Aunque algunas de las grandes empresas tecnológicas aseguran que su energía es producida de manera sostenible, los datos muestran otra tendencia. En 2019, Greenpeace publicó un informe sobre el centro de datos de Amazon en Virginia (Estados Unidos), considerado uno de los principales de su infraestructura global. En este se alertaba del inminente crecimiento del consumo de energía en la región debido a este centro de datos.

A pesar de que Amazon prometió invertir en energía “verde” para este centro de datos, la realidad es que su inversión en combustibles fósiles ha aumentado descaradamente.


Se estima que en 2020 los centros de datos consumieron entre el 1-2% de la demanda eléctrica mundial, o lo que es lo mismo, entre 196-400 TWh. Debido al gran consumo de energía que tiene la IA y dada la crisis energética de los últimos meses, los sueños tecno optimistas de empresas y gobiernos podrían verse truncados por el alto precio de la energía.


La continua recolección y análisis de datos, así como la alta disponibilidad y capacidad de adaptación a diferentes cargas de trabajo esperada de los sistemas inteligentes, tienen otro efecto colateral. En la década de los 2010, Microsoft instaló uno de sus centros de datos para dar soporte a su nube en Quincy, estado de Washington. El centro contaba con numerosos generadores diésel que inicialmente sólo se utilizarían para cubrir caídas de la red o tareas de mantenimiento, aunque terminaron sirviendo para cubrir los aumentos de carga de trabajo de las máquinas, llegando a estar encendidos más de un tercio del año. Esto empezó a causar problemas de polución en la localidad, que hasta entonces pensaban que la nube digital y la IA no tenían los problemas de contaminación de otras industrias.  

La IA como herramienta para adaptarnos a la emergencia climática

A pesar de la dependencia que la IA tiene de recursos naturales, en los últimos años esta tecnología se ha propuesto como una solución para abordar el cambio climático. En un informe publicado en julio de 2022, se propone la IA como una herramienta esencial de lucha contra el cambio climático. Algunas de las soluciones que se proponen en este documento son: el uso de la IA para reducir y eliminar emisiones de carbono, predecir catástrofes o facilitar la investigación en temas climáticos. Además, también se invita a participar enviando soluciones que se evalúan según diferentes criterios como el impacto positivo en el medioambiente, la diversidad en el equipo o el diseño “responsable”. Pero, ¿puede la IA convertirse en tal herramienta dado el escenario de escasez y olas de calor?

Y es que la infraestructura física de esta tecnología puede que deje de funcionar en un escenario de crisis climática.

Por ejemplo, el episodio de calor extremo que vivió Londres el pasado mes de julio, con temperaturas batiendo récords históricos, dejó fuera de servicio los centros de datos de Google y Oracle por fallos en el sistema de refrigeración. Por otro lado, debido a la escasez de minerales para diseñar chips, la creación de más ordenadores y centros de datos para programar IA está en riesgo. Además, la crisis energética en la que Europa está sumergida, con precios del kWh estratosféricos, harán de la IA una tecnología solo al servicio de los que puedan costear su consumo energético. Eso si se consigue refrigerar los servidores y centros de datos en un escenario de escasez de agua. Todas estas consecuencias nos hacen pensar que esta tecnología no es resiliente a la emergencia climática, ni va a convertirse en una herramienta esencial. 

¿Puede ser que la IA tenga un impacto negativo a pesar de la buena voluntad por utilizar esta herramienta en contra del cambio climático?

La IA también ha contribuido a la crisis climática. Uno de los impactos que se ha analizado recientemente — y más llama la atención — es su huella de carbono. Como ya describimos en un artículo anterior, entrenar el algoritmo que escribe texto de manera automática tiene la misma huella de carbono que un viaje en coche que recorra la distancia de ida y vuelta a la Luna. Existen iniciativas para calcular cuál es la emisión de dióxido de carbono de algoritmos entrenados según el hardware, tiempo de computación, servicio en la nube empleado. En cuanto a los centros de datos, a pesar de la falta de transparencia, se estima que contribuyen a la emisión de 11 millones de toneladas métricas. Conscientes de las críticas que las compañías tecnológicas reciben por su huella de carbono, en los últimos años han desarrollado una estrategia para el ecoblanqueamiento: la compensación de carbono. Esta estrategia consiste en recibir grandes fondos de financiación para, en teoría, reducir los gases de efecto invernadero. Algunos de los proyectos más populares de compensación de carbono consisten en invertir en energías renovables o plantaciones de árboles. Es así como grandes tecnológicas se aseguran la etiqueta de “carbón neutro”. De hecho, en 2019 Google anunciaba que lleva 12 años siendo carbón neutral invirtiendo en más de 40 proyectos para contrarrestar sus emisiones. Pero este tipo de proyectos y su impacto medioambiental deben cuestionarse. Este verano, 14 000 hectáreas fueron quemadas en un incendio en Zaragoza (España) provocado por una empresa holandesa de compensación de carbono. El incendio se originó cuando uno de los operarios de la compañía Land Life — la cuál usa IA y drones para la reforestación — se disponía a plantar árboles en pleno mes de julio para blanquear las emisiones de carbono de alguna empresa. Este caso deja en entredicho las estrategias que el sistema capitalista desarrolla con ayuda de la tecnología para seguir destrozando el planeta. Como decía Peter Kalmus, un investigador climático de la NASA:

“Recuerda, la razón por la cual las compensaciones de carbono son tan populares entre las corporaciones es porque en realidad no funcionan, son solo un lavado verde barato”.

Pero el impacto climático de la industria de la IA va más allá de la huella de carbono. Como narra Eduardo Galeano en su obra “Los hijos de los días”, Miguel López Rocha, de 8 años, murió al caer a un río de Guadalajara (México). Pero no murió ahogado, sino envenenado. El río contenía tóxicos vertidos por varias compañías, entre ellas la tecnológica IBM. Durante la última década se ha hablado del impacto político y social de esta tecnología, así como de la ética de los algoritmos. El análisis del impacto medioambiental ha ido despertando conciencias analizando la emisión de carbono de la IA, pero mientras el análisis se centra en la etapa de programación, poco se sabe del impacto del antes y el después: desde la extracción de minerales para construir la infraestructura física de la IA, hasta los desechos en vertederos electrónicos. Existe la necesidad de ampliar la mirada crítica sobre cómo los algoritmos basados en esta tecnología se usan al servicio de las élites capitalistas, extrayendo recursos y degradando el suelo, ríos y el aire que respiramos. Todo ello reproduciendo violencias patriarcales y colonialistas. 


Las comunidades del desierto de Thacker Pass en Nevada (Estados Unidos) están resistiendo las embestidas de la industria tecnológica que quiere extraer el litio de la región.  Con el beneplácito del gobierno estadounidense y su estrategia de invertir en las cadenas de suministro nacionales de minerales, esta zona está en peligro a pesar de su riqueza natural y cultural. Esta lucha por el litio también se da en España. Extremadura también se está viendo amenazada por compañías europeas extractivistas que ven en la zona una oportunidad para explotar su riqueza minera, a pesar de la oposición de gran parte de la población local. La municipalidad de Cerrillos (Chile) también ha resistido a la incursión de Google en su región. El proyecto de un centro de datos que conllevaba la explotación de un acuífero de la zona y el consumo de 14 millones de litros diarios de agua se ha visto afectado gracias a la lucha y organización comunitaria de la región. Lo que nos recuerda a la lucha de la comunidad de Chihuahua por el derecho al agua que le pertenece. Mike Anane, periodista y activista climático, lleva años denunciando el impacto de los vertederos electrónicos ilegales. Cuando la infraestructura de la IA ya no es útil, parte se recupera, pero la otra parte que no puede reutilizarse es enviada ilegalmente a vertederos como el de Accra (Ghana). En el documental “E-Waste Hell”, Mike Anane explica el impacto que estos desechos tienen sobre los cuerpos y el territorio: ríos contaminados cuando hace 20 años el agua bajaba limpia, así como problemas de salud en la población local como consecuencia de los tóxicos que se respiran al quemar pantallas, cables y ordenadores. A pesar de que Europa tiene un marco legislativo que prohíbe el envío de estos residuos a otros países, la realidad es que estos envíos ilegales son una práctica común.

Todos estos ejemplos muestran cómo la infraestructura e industria de todo el ciclo de la IA tiene un impacto negativo más allá de las emisiones de carbono. 

No hay algoritmo que pueda traer el agua de nuevo a la región de Chihuahua, apagar los incendios que abrumarán Europa la próxima década, o que consiga cero emisiones netas. Por otro lado, el contrapoder de lo común y la resistencia a nivel local nos enseñan que son más prácticos que cualquier línea de código o función objetivo de proyectos ambiciosos para adaptarnos a la emergencia climática. Por mucho que las élites económicas se empeñen en promocionar proyectos de IA para mitigar los efectos del cambio climático o invertir en proyectos de compensación de carbono, la realidad nos muestra otro camino. Muchos de estos proyectos quedan en papel mojado,  malgastando ingentes cantidades de dinero público para realizar un ecoblanqueamiento del capitalismo en general, y de la IA en particular, y distrayendo el foco de atención sobre cuestiones estructurales. Es necesario establecer estrategias de auditoría que analicen el balance entre implementar un algoritmo que combata el cambio climático y el impacto que ya de por sí tiene en el cambio climático dicho algoritmo — y su infraestructura —. Pero la organización y la lucha de las comunidades por proteger lo que les pertenece permanece. Repensar la distribución de recursos: ¿agua potable para un centro de datos o para la vida? El pueblo de Chihuahua nos da una lección de lo importante que es cuidar a nuestra comunidad y organizarnos para proteger el derecho a la vida y al agua, entre otros. También nos muestra que el poder va a reprimir y utilizar su violencia, llevándose la vida de personas como la de Jéssica Silva, y tantas otras defensoras de los derechos fundamentales. Las élites económicas van a seguir con su estrategia de extractivismo voraz para no dejar caer este sistema capitalista que no da más de sí. La única forma que tenemos de adaptarnos a las consecuencias devastadoras de la crisis climática y evitar que, como dice la activista política Sofía Castillo, los recursos para la vida dejen de ser “viles mercancías” y “botines políticos”, es la de seguir juntas en el camino hacia el bien común.


La tecnología, y más concretamente la IA, también pueden ponerse al servicio del bien común. Yásnaya Elena Aguilar Gil explicaba en su ponencia el concepto de la tequiología, no como una manera de poner la tecnología al servicio del mercado, la competencia y lo privado; sino al servicio de lo común y la cooperación. Compartir datos, hacer el código accesible, diseñar infraestructuras digitales públicas. Empezar a utilizar la tecnología desde lo pequeño y local inspirada en la resistencia histórica de los pueblos oprimidos: “organizados en comunidades pequeñas crearon redes entre ellas para resistirse a pagar tributos u organizar rebeliones contra los abusos cometidos por la Corona española”. En este sentido, la IA en proyectos menos ambiciosos y locales puede ponerse al servicio del bien público, organizando rebeliones contra los abusos que se cometen, como tratados de agua injustos o extracción de recursos naturales. Reapropiarnos de la IA para ponerla al servicio de la gente y del bien común. En palabras de la lingüista ayuujk:

“Si el mundo tan solo adoptara esta visión tequiológica, entonces tal vez podríamos rescatar el trabajo creativo de la nueva tecnología de las garras de un sistema digestivo que fagocita y pone en riesgo la vida humana.”
Sobre o blog
Un blog colectivo sobre ciencia y poder.
Ver todas as entradas
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra na túa conta.

Relacionadas

Crisis climática
Cinco omnicidios Amenazados por cinco omnicidios II
La esperanza reside en las sociedades con prácticas democráticas deliberativas y tradiciones de compromiso cívico.
Crisis climática
Cinco omnicidios Amenazados por cinco omnicidios I
La esperanza reside en las sociedades con prácticas democráticas deliberativas y tradiciones de compromiso cívico.
Sobre o blog
Un blog colectivo sobre ciencia y poder.
Ver todas as entradas
Migración
Migracións Burocracia para os 'refuxiados de segunda': sete rapaces malianos ante o bloqueo do Estado ao pedir asilo
Presos da guerra, chegan a un novo territorio en procura de mellores oportunidades, pero son presos de temporalidades e trámites administrativos, minguando o seu estado anímico e deixándolles estancados nun limbo temporal que os anula como cidadáns.
Caso Carioca
Caso Carioca O caso Carioca a través dunha migrante explotada sexualmente: indemnización mínima e complot policial
O garda civil Armando aliábase con proxenetas e abusaba sexualmente de mulleres prostituídas facendo uso da súa capacidade para regularizar a súa situación.
Ocupación israelí
Ocupación israelí Israel declara “terrorista” a la UNRWA y le prohíbe operar en el país
Días después de que Reino Unido reinicie el financiamiento de la agencia de refugiados de la ONU, el Parlamento israelí aprueba tres leyes que prohíben la actividad de esta organización y criminaliza a sus 30.000 trabajadores.
Venezuela
Elecciones presidenciales Venezuela hacia el 28J: unas elecciones en las que por primera en una década cualquier cosa puede pasar
La oposición de derechas concurre sin exclusiones, vetos ni llamadas a la abstención con un candidato de consenso, Edmundo González, que podría arrebatar el poder a Nicolás Maduro.
Gobierno de coalición
Transfobia y contratos irregulares El silencio en el PSOE y la presión de los colectivos precipitan el cese de Isabel García
La directora del Instituto de las Mujeres fue elegida en noviembre de 2023 por la ministra de Igualdad, Ana Redondo. Su nombramiento lanzó un mensaje de cambio de rumbo en el Ministerio por los posicionamientos transexcluyentes de García.
O Salto medra contigo
O Salto medra contigo Eles por diñeiro, nós por un futuro mellor: subscríbete ao Salto
Sempre que unha multinacional ou un goberno intentaron cometer un atentado medioambiental no noso territorio estivemos alí para contalo. Puidemos facelo porque a nós sostennos a nosa comunidade, pero queremos chegar máis lonxe e por iso precisámoste.
Arte político
Soledad Urzúa “Utilizar un desecho agrícola para crear obras de arte permite transmitir un mensaje de amor”
Llega a Madrid “Metáfora Vegetal”, una exposición de la artista chilena Soledad Urzúa. Sus obras, creadas armónicamente con colores de óleo y materiales desechados como hojas de maíz, despiertan los sentidos.

Últimas

Ecoembes
Reciclaje La CNMC se harta del monopolio de Ecoembes y Ecovidrio
El organismo vuelve a señalar a las dos empresas de reciclaje copan el mercado y pide más transparencia y control sobre ellas.
Reforma laboral
Trabajo y precariedad Europa da la razón a UGT y fuerza al Gobierno a mejorar las condiciones de los despidos
Tras el fallo del Comité Europeo de Derechos Sociales sobre despidos improcedentes, Yolanda Díaz convoca a sindicatos y patronal para reformar la ley.
Violencia machista
Violencia de género El sistema puede proteger a las mujeres también sin denuncia (y Marlaska debería saberlo)
El sistema Atenpro o la posibilidad de acceder a un título habilitante de víctima para poder solicitar algunas ayudas son dos formas de búsqueda de salidas a una situación de violencia. Además, desde 2021 las policías cuentan con un protocolo.
Bangladesh
Asia Los estudiantes de Bangladesh ponen contra las cuerdas al Gobierno de Sheikh Hasina
Estudiantes universitarios combaten en las calles contra una ley que reserva al entorno del gobierno la mayoría de los puestos públicos, en una revuelta que apunta contra la pobreza extrema que afrontan cientos de miles de jóvenes.
Redes sociales
Influencers conservadoras ‘Tradwives’: las redes sociales ponen de moda el ideal de mujer del fascismo
Estee Williams, en EE UU, o Roro, en España, son algunas de las caras del fenómeno de las ‘tradwives’, que defienden, estetizan y monetizan el confinamiento de las mujeres en el espacio privado, máxima de cualquier régimen autoritario.
Más noticias
Estados Unidos
Elecciones EE UU Netanyahu afirma que Israel y EE UU seguirán siendo aliados sea quien sea el próximo presidente
La candidata designada por el presidente Joe Biden ha defendido el derecho de Israel a “defenderse” y los principales argumentos del sionismo. Sin embargo, en los últimos meses ha elevado el tono de crítica a los ataques sobre la Franja de Gaza.
Andalucía
Medio Ambiente Las playas de Andalucía, a punto de desaparecer según un informe de Greenpeace
50 playas andaluzas se encuentran en peligro de desaparecer por la subida del nivel del mar en diez años, Greenpeace denuncia como uno de los causantes los megaproyectos turísticos en el litoral.
Opinión
Opinión Trump y la profecía
Cualquiera que haya prestado atención a la historia de la humanidad sabe que siempre se puede ir a peor. Desde hace tiempo es ahí hacia donde vamos.
Palestina
Palestina Sobre Ghassan Kanafani, los fedayines y los torturados en Gaza
El pasado 13 de julio se cumplían 52 años del asesinato de Ghassan Kanafani. Su memoria y enseñanzas siguen vivas.

Recomendadas

Ocupación israelí
Ocupación israelí El teatro de la libertad de Yenín: resistencia a través del arte
Una iniciativa de teatro social en medio de la ocupación y las incursiones armadas israelíes en Cisjordania.
Personas con discapacidad
Itxi Guerra Itxi Guerra, activista anticapacitista: “Lo 'diska' muestra dónde falla el capitalismo y cómo dinamitarlo”
En 'Ruptura y reparación de la máquina', esta referente del anticapacitismo argumenta la potencialidad política de la discapacidad y da pautas para convivir en un sistema discapacitante: “Las redes entre personas nos permiten vivir con la máquina rota”
Arte
Arte Miguel Ángel, Crisanto Domínguez y la blanquitud
En julio se llevará a cabo la Biena de Esculturas en la ciudad de Resistencia. Como acto previo a la bienal, el 6 de marzo pasado se emplazó una replica del David de Miguel Ángel donde debía estar situada una estatua de los pueblos originarios.
Historia
Historia Chipre recuerda los 50 años de invasión turca
Se cumple medio siglo del ataque, seguido por la división y ocupación de la isla a manos del ejército turco. La izquierda chipriota critica el estancamiento de las negociaciones de paz y la falta de interés de Bruselas.